Biblioteca de Alejandría

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miércoles, mayo 19, 2010

Bienvenidos a la Biblioteca de Alejandría...

Debo decir que llamar a un blog de esta manera es un poco ambicioso, sin embargo, considero que con el tiempo, este blog podra hacerle honor al nombre. Mientras tanto, un poco de información:



La Biblioteca Real de Alejandría o Antigua Biblioteca de Alejandría, fue en su época la más grande del mundo. Situada en la ciudad egipcia de Alejandría, se cree que fue creada a comienzos del siglo III a. C. por Ptolomeo I Sóter, y que llegó a albergar hasta 700.000 volúmenes.

La destrucción de la Biblioteca de Alejandría es uno de los más grandes misterios de la civilización occidental. Se carece de testimonios precisos sobre sus aspectos más esenciales, y no se han encontrado las ruinas del Museo, siendo las del Serapeo muy escasas. Puede no obstante afirmarse sin duda que la Gran Biblioteca fundada por los Ptolomeos no resultó afectada por la Guerra Alejandrina de 48 a. C., y probablemente ya había desaparecido en el momento de la invasión árabe, en que según algunas fuentes el califa Omar ordenó la destrucción de millares de manuscritos. Independientemente de las culpas de cristianos y musulmanes, el fin de la biblioteca debe situarse en un momento indeterminado del siglo III o del IV, quizá en 273, cuando el emperador Aureliano tomó y saqueó la ciudad, o cuando Diocleciano hizo lo propio en 297. La biblioteca-hija del Serapeo, sucesora de la Gran Biblioteca, fue expoliada, o al menos vaciada, en 391, cuando el emperador Teodosio el Grande ordenó la destrucción de los templos paganos de la ciudad de los Ptolomeos.

No hay duda de que la biblioteca existió, pero apenas hay certezas en lo escrito sobre ella.

Los libros
Se sabe que en la biblioteca se llegaron a depositar el siguiente número de libros:

200.000 volúmenes en la época de Ptolomeo I
400.000 en la época de Ptolomeo II
700.000 en el año 48 a. C., con Julio César
900.000 cuando Marco Antonio ofreció 200.000 volúmenes a Cleopatra, traídos de la Biblioteca de Pérgamo.
Cada uno de estos volúmenes era un manuscrito que podía versar sobre temas diferentes. Se cree que allí estaban depositados tres volúmenes con el título de Historia del mundo, cuyo autor era un sacerdote babilónico llamado Beroso, y que el primer volumen narraba desde la creación hasta el diluvio, periodo que según él había durado 432.000 años, es decir, cien veces más que en la cronología que se cita en el Antiguo Testamento. Ese número permitió identificar el origen del saber de Beroso: la India. También se sabe que allí estaban depositadas más de cien obras del dramaturgo griego Sófocles, de las que sólo han perdurado siete.

Suele afirmarse que la primera gran destrucción que sufrió la Biblioteca de Alejandría fue la perpetrada por los romanos: Julio César, en persecución de Pompeyo, derrotado en Farsalia, arribó a Egipto para encontrarse con que su antiguo compañero y yerno había sido asesinado por orden de Potino, el visir del rey Ptolomeo XIII Filópator, para congraciarse con su persona. Egipto padecía una guerra civil por la sucesión del trono, y pronto César se inclinó a favor de la hermana del rey, Cleopatra VII. Consciente de que no podría derrotar a Roma, pero sí a César, y ganarse la gratitud de sus rivales en el Senado, Potino le declaró la guerra. El 9 de noviembre del 48 a. C., las tropas egipcias, comandadas por un general mercenario llamado Aquilas (antiguo centurión), asediaron a César en el palacio real de la ciudad e intentaron capturar las naves romanas en el puerto. En medio de los combates, teas incendiarias fueron lanzadas por orden de César contra la flota egipcia, reduciéndola a las llamas en pocas horas. Aunque según la versión del propio Julio César en su Bellum Alexandrinum la ciudad apenas si se vio afectada, "por estar construidos los edificios sin maderas en que pudiera cebarse el fuego".

No obstante, según otras fuentes clásicas este incendio se habría extendido hasta los depósitos de libros de la Gran Biblioteca, que se encontraba en el barrio de Bruquión, cercano al puerto. Séneca confirma en su De tranquilitate animi la pérdida de 40.000 rollos en este desafortunado incidente («quadraginta milia librorum Alexandriae arserunt»), citando su fuente, el perdido libro CXII de Tito Livio, quien fue contemporáneo del desastre. Paulo Orosio reitera en pleno siglo V esta cifra en su Historiarum adversum paganos: «...al invadir las llamas parte de la ciudad consumieron cuarenta mil libros depositados por casualidad en los edificios... » Dión Casio alude a la destrucción de los almacenes (apothekai) del puerto, algunos de los cuales contenían rollos. Por su parte, Plutarco de Queronea es el primero en mencionar de modo explícito la extensión del fuego a la gran Biblioteca de Alejandría como si hubiera quedado reducida a cenizas para siempre, y no sólo una destrucción parcial. Sin embargo, tan tajante afirmación de Plutarco acerca del incendio de la Biblioteca parece tener origen en un error filológico, provocado por el cambio de significado de término griego bibliotheke a finales del siglo I y principios del II. La palabra perdió su connotación de «biblioteca» para significar «colección de libros» (como la Biblioteca histórica de Diodoro Sículo). Entretanto, «biblioteca» se designaría como apothekai tôn bibliôn (literalmente: ‘almacén de libros’), y el diferente significado atribuido a estos términos habría dado lugar a la confusión. Aulo Gelio, y el muy posterior Amiano Marcelino aportaron una información similar a la anterior, siendo víctimas del mismo error de significado, probablemente repetido por la ignorancia o la credulidad de sus contemporáneos.

Hay pocas dudas de que la Gran Biblioteca alejandrina y sus tesoros no resultaron destruidos en el incendio del año 48 a. C., como llegaron a afirmar algunos historiadores clásicos. Los famosos 400.000 tomos que habrían ardido podrían ser en realidad unos 40.000, depositados en almacenes del puerto, probablemente en espera de ser catalogados para la Biblioteca, o para su exportación a Roma, tal como indican el Bellum Alexadrinum, Séneca y Dión Casio.

Personal: Este blog pretende homenajear a una de las mejores bibliotecas del mundo entero, recomendando la lectura de libros y fanfiction... para promocionar su trabajo, etc (quien desee hacerlo, solo tiene que enviarme un mail, con su obra -sea poema, cuento, novela, fanfic, etc-, con su nombre o un pseudonimo y yo lo publicare aqui)... ¡Disfruten!

¡Besos y bye!

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