Biblioteca de Alejandría

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martes, marzo 29, 2011

Nuevo miembro del Equipo Biblioteca de Alejandria: ¡Bienvenido!



Estoy realmente contenta de poder presentarles el primer miembro nuevo oficial de Biblioteca de Alejandria: ALLOSAURUS

¿Quien es?

Bueno, segun facebook, es de colombia, amante de los libros y por su imagen, presumo que de Batman: El caballero de la noche. Es el creador del blog: "Cosas de la vida", dedicado a la descarga de libros y comentarios sobre peliculas (y mas).

Tambien, segun el foro de LST, es transcriptor de libros y corrector, en fin, es una persona sumergida y dedicada al mundo de la literatura, por lo cual, no dude en aceptarlo para que me ayudara con el blog.

Espero que todos esten tan contentos como yo!

Saludos!

miércoles, marzo 23, 2011




"Las puertas se han cerrado yo he fallado...
Y he sollosado...
Por no tenerte a Mi lado...
He visto la Muerte...
He visto la Vida...
Pero nada se compara...
A morir Por Amo..."

Carlos Antonio


Continuara...


Presentando Nuevo talento literario...



Hola! Como estan? Bueno, les explicare: uno de los propositos de este blog, es dar a conocer a nuevos talentos en letras, por lo cual, he encontrado a una persona (a la primera, de hecho) que participara en este proyecto.

Lo conoci en Facebook, a decir verdad, en la pagina de Oscuros (Fallen), ahi, escribia un fanaction de fallen, que me parecio realmente hermoso, nos comentamos e hicimos amigos, al tener mas acceso a el, pude ver que tiene un talento especial, para lo que son las letras: es sensible, sencillo, lleno de pasion. Ciertamente, amo como escribe! Asi que, pensando en el blog, le hice la propuesta de escribir aca.

Ahora, el, al igual que yo, tenemos todo el acceso para publicar entradas en el blog, el escribira cuando quiera, como quiera, lo que quiera, etc.

Estoy muy emocionada por presentarles el trabajo de este joven. Espero disfruten leyendolo, como lo hago yo.

Su nombre es Carlos Antonio.

Saludos!

martes, marzo 22, 2011

Seccion gotica: El nido de ruiseñores (Théophile Gautier)

El nido de ruiseñores (Le nid de rossignols) es un relato fantástico del escritor francés Théophile Gautier, escrito en 1832 y publicado en 1834 en Le Cabinet de lecture.

Cortesia de El espejo gotico



El nido de ruiseñores.

En torno al castillo había un hermoso parque. En el parque había pájaros de todo tipo: ruiseñores, mirlos, curucas; todos los pájaros de la tierra se habían dado cita en el parque. En primavera era tal el tumulto que no permitía entenderse; cada hoja ocultaba un nido, cada árbol una orquesta. Todos los pequeños músicos emplumados se esforzaban a cual mejor. Los unos pipiaban, los otros arrullaban; éstos hacían trinos y cadencias perfectas; aquéllos recortaban sus gorgoritos o bordaban calderones: músicos auténticos no lo habrían hecho mejor.

Pero en el castillo había dos bellas primas que cantaban mejor aún que todos los pájaros del parque, una se llamaba Fleurette y la otra Isabeau. Ambas eran bellas, deseables y hermosas, y los domingos, cuando lucían sus lindos vestidos, si sus blancos hombros no hubieran demostrado que eran auténticas chicas, se les habría tomado por ángeles; sólo les faltaban las plumas. Cuando cantaban, el anciano señor de Maulevrier, su tío, las tomaba a veces de la mano, por miedo a que no tuvieran la fantasía de echarse a volar.

Les dejo imaginar los hermosos lances que se hacían en las fiestas de armas y en los torneos en honor de Fleurette y de Isabeau. Su fama de belleza e inteligencia había dado la vuelta a Europa, pero no por eso eran más orgullosas; vivían retiradas sin ver a más personas que al pajecillo Valentin, un hermoso niño de cabellos rubios, y al señor de Maulevrier, anciano canoso, curtido y muy quebrantado por haber llevado durante sesenta años sus pertrechos de guerra.

Pasaban el tiempo dándole de comer a los pájaros, recitando sus oraciones y, principalmente, estudiando las obras de los maestros y ensayando juntas algún motete, madrigal, villanesca o cualquier otra melodía; tenían también flores que regaban y cuidaban personalmente. Su vida transcurría en dulces y poéticas ocupaciones de jovencitas; se mantenían a la sombra y lejos de las miradas del mundo; sin embargo, el mundo se ocupaba de ellas. El ruiseñor y la rosa no pueden ocultarse: su canto y su perfume los delatan siempre. Nuestras dos primas eran, a la vez, dos ruiseñores y dos rosas.

Duques y príncipes llegaron para pedirlas en matrimonio; el emperador de Trébizonde y el sultán de Egipto enviaron embajadores para proponer su alianza al señor de Maulevrier; pero las dos primas no se cansaban de estar solteras y no querían oír hablar del tema. Tal vez habían sentido, por un secreto instinto, que su misión en este mundo era estar solteras y cantar, y que se rebajarían si hicieran algo distinto.

Habían llegado muy pequeñas a aquella casa solariega. La ventana de su habitación daba al parque y habían sido acunadas por el canto de los pájaros. Apenas se tenían en pie y el viejo Blondeau, músico del señor, les había colocado ya sus manitas sobre las teclas de marfil de la espineta; no habían tenido otro sonajero y habían sabido cantar antes que hablar; cantaban como otros respiran, era algo natural en ellas.

Esta educación había influido en su carácter. Su infancia armoniosa las había separado de una infancia turbulenta y charlatana. No habían lanzado jamás un grito agudo ni una queja discordante: lloraban a compás y gemían acordemente. El sentido musical desarrollado en ellas a costa de los demás sentidos, las hacía poco sensibles a lo que no era la música. Flotaban en una nube melodiosa, y no percibían el mundo real sino por los sonidos. Comprendían admirablemente bien el débil sonido del follaje, el murmullo de las aguas, el tic tac del reloj, el suspiro del viento en la chimenea, el susurro del torno de hilar, la gota de lluvia cayendo sobre el cristal estremecido, todas las armonías exteriores o interiores; pero no experimentaban, debo decirlo, gran entusiasmo al contemplar una puesta de sol, y estaban tan poco en situación de apreciar una pintura como si sus hermosos ojos, azules y negros, hubieran estado cubiertos por una densa mancha. Tenían la enfermedad de la música; soñaban con ella, perdían por ella la bebida y la comida; no amaban ninguna otra cosa en el mundo. Sí, amaban otra cosa: a Valentin y sus flores; a Valentin porque se parecía a las rosas y a las rosas porque se parecían a Valentin. Pero este amor estaba por completo en un segundo plano. Es verdad que Valentin no tenía sino trece años. Su máximo placer era cantar por la noche bajo su ventana la música que habían compuesto durante la jornada.

Los maestros más célebres venían desde muy lejos para oírlas y rivalizar con ellas. No habían oído más de un compás cuando rompían ya sus instrumentos y despedazaban sus partituras reconociéndose vencidos. Efectivamente, era una música tan agradable y melodiosa que los querubines del cielo venían a la ventana con los demás músicos y se la aprendían de memoria para cantársela al Buen Dios.

Una tarde de mayo, las dos primas cantaban un motete a dos voces; jamás motivo más logrado había sido más felizmente trabajado y ejecutado. Un ruiseñor del parque, escondido en un rosal, las había escuchado atentamente. Cuando concluyeron, se acercó a la ventana y les dijo en su idioma de ruiseñor: «Me gustaría hacer una competición de canto con vosotras.»

Las dos primas contestaron que estaban de acuerdo y que no tenía más que empezar. El ruiseñor empezó. Era un ruiseñor maestro. Su pequeña garganta se hinchaba, sus alas se agitaban, todo su cuerpo se estremecía; eran trinos sin fin, explosiones, arpegios, escalas cromáticas; subía, bajaba, filaba las notas, ejecutaba las cadencias con una pureza desesperante; habríase dicho que su voz tenía alas como su cuerpo; al final se detuvo convencido de haber ganado.

Las dos primas cantaron a su vez; se superaron. Comparado con el suyo, el canto del ruiseñor parecía el gorjeo de un pajarillo.

El virtuoso alado intentó un último esfuerzo; cantó una romanza de amor, luego ejecutó una marcha militar brillante que coronó con un falsete de notas altas, vibrantes y agudas, fuera del alcance de cualquier voz humana.

Las dos primas, sin dejarse impresionar por aquella prueba de destreza, le dieron la vuelta a la hoja de su libro de música y replicaron al ruiseñor de tal manera que Santa Cecilia, que las escuchaba desde lo alto del cielo, se puso pálida de envidia y dejó caer su contrabajo a la tierra.

El ruiseñor intentó cantar una vez más, pero aquella lucha lo había agotado por completo: le faltaba el aliento, sus plumas estaban erizadas, sus ojos se le cerraban en contra de su voluntad; iba a morir.

—Cantáis mejor que yo —dijo a las dos primas— y el orgullo de querer sobrepasaros me cuesta la vida. Voy a pediros algo: tengo un nido; en ese nido hay tres pequeños; está en el tercer escaramujo en la gran avenida junto al estanque; enviad a alguien que los coja, educadlos y enseñadles a cantar como vosotros, puesto que me voy a morir.

Tras haber dicho esto, el ruiseñor murió. Las dos primas lo lloraron mucho, pues había cantado bien. Llamaron a Valentin, el pajecillo de rubios cabellos, y le dijeron dónde se encontraba el nido. Valentin, que era un travieso bribonzuelo, encontró fácilmente el lugar; puso el nido en su pecho y lo trajo sin problemas. Fleurette e Isabeau, acodadas en el balcón, lo esperaban impacientes. Valentin llegó enseguida, llevando el nido en sus manos. Los tres pequeños polluelos asomaban la cabeza y abrían el pico. Las jóvenes se apiadaron de aquellos tres huérfanos y les dieron su alimento una tras otra. Cuando estuvieron un poco más grandes, comenzaron su educación musical, como le habían prometido al ruiseñor vencido.

Era maravilloso ver qué bien cantaban; iban revoloteando por la habitación, y se posaban unas veces sobre la cabeza de Isabeau, otras sobre el hombro de Fleurette. Se posaban delante del libro de música y podría haberse dicho realmente que sabían descifrar las notas hasta tal extremo miraban las blancas y las negras con expresión inteligente. Habían aprendido todas las melodías de Fleurette y de Isabeau, y comenzaban a improvisar ellos mismos otras muy bonitas.
Las dos primas vivían cada vez más solitarias, y por la noche se oía salir de su habitación sonidos de una melodía sobrenatural. Los ruiseñores, perfectamente instruidos, participaban en el concierto, y cantaban casi tan bien como sus dueñas, que también habían hecho grandes progresos. Sus voces tomaban cada día una intensidad extraordinaria y vibraban de forma metálica y cristalina por encima de los registros de la voz natural. Las jóvenes adelgazaban a ojos vista, sus bellos colores se marchitaban; se habían puesto como ágatas y casi tan transparentes como éstas. El señor de Maulevrier quería impedir que cantaran, pero no pudo lograrlo.

Tan pronto como habían ejecutado unos cuantos compases, una pequeña mancha roja se dibujaba en sus pómulos y se agrandaba hasta que acababan, entonces la mancha desaparecía, pero un sudor frío corría por su piel, y sus labios temblaban como si hubieran tenido fiebre.

Por lo demás, su canto era más bello que nunca; tenía algo que no era de este mundo y al oír aquella voz sonora y poderosa salir de aquellas dos frágiles jovencitas, no era difícil prever lo que ocurriría, que la música rompería el instrumento. También ellas lo comprendieron así y se pusieron a tocar su espineta, que habían abandonado por la vocalización. Pero una noche, la ventana estaba abierta, los pájaros gorjeaban en el parque, la brisa suspiraba armoniosamente; había tanta música en el aire que no pudieron resistir la tentación de ejecutar un dúo que habían compuesto la víspera.

Fue el canto del cisne, un canto maravilloso regado en lágrimas, elevándose hasta las cimas más inaccesibles de la gama, una lluvia ardiente de dardos cromáticos, fuegos artificiales de música imposibles de describir; pero mientras tanto, la pequeña mancha roja se agrandaba y les cubría casi todas las mejillas. Los tres ruiseñores las miraban y las escuchaban con singular ansiedad; batían las alas, iban y venían, y no podían permanecer quietos. Finalmente, llegaron a la última frase del fragmento; su voz adquirió un carácter de sonoridad tan extraño que era fácil comprender que ya no eran personas vivas las que cantaban. Los ruiseñores emprendieron el vuelo. Las dos primas murieron; sus almas se habían ido con la última nota. Los ruiseñores subieron directos al cielo para llevarle aquel canto supremo al Buen Dios, que los conservó en su paraíso para que le interpretaran la música de las dos primas.

Con aquellos tres ruiseñores, el Buen Dios hizo más tarde las almas de Palestrina, Cimarosa y el caballero Gluck.

Théophile Gautier (1811-1872)

Comentario personal:

Respecto a este cuento, me quedo sin comentarios, simplemente me gusto muchisimo, sin embargo, tengo interpretaciones tan dispares en mi cabeza sobre el, que no las pondre por respeto a ustedes. Esoty segura, que sacaran sus propias conclusiones al respecto.

Saludos!


El escritor novel que sedujo a la editorial



Fue realista y encontró lo imposible. Eloy Moreno, un joven informático de Castellón, escribió una novela tras cambiar de trabajo y ganar más tiempo para él. Nadie iba a apostar por ella como su propio autor, así que se recorrió la Comunidad presentándola en cada librería. En una de ellas arrasó. Y llamó la atención de un gigante del negocio.

El escritor novel que sedujo a la editorial

ANDRÉS VALDÉS


La prensa no ha dudado en llamar a la historia de este joven castellonense "el sueño americano español". Eloy Moreno escribió una novela, la dio a conocer por todas las librerías de Castellón y Valencia y terminó siendo convocado a los despachos de una gran editorial impresionada con las cifras de venta del libro de un desconocido. El autor sonríe, o se ríe, cuando se ve posando en tantos periódicos, sosteniendo su libro, El bolígrafo de gel verde. Consiguió vender 3.000 ejemplares él solo. Ahora sigue de promoción, pero con el respaldo de la artillería de Espasa. Los números de esta nueva edición podrían marear. Él sigue riéndose. Sólo quería explicar que algo no estamos haciendo bien con nuestras vidas.
Él, al menos. Años trabajando siete días a la semana como informático autónomo le llevaron a prepararse unas oposiciones para técnico de sistemas en el Ayuntamiento de Castellón. Las aprobó. Después empezó a escribir una novela, que tardaría dos años y medio en terminar.
"No tenía ni idea de qué hacer con ella cuando la acabé, porque no lo había pensado. Pensé ofrecerla a grandes editoriales, pero podrían pasar años hasta que la leyeran", recuerda. También se le ocurrió probar en las de la Comunidad, pero a menor escala tampoco funcionaría. "Las editoriales de por aquí, como mucho, iban a distribuir el libro por las librerías. Me comprarían los derechos, y, si no se vende en tres meses, retirarían el libro. Y hasta ahí llegaría mi novela", razonó. Así que decidió distribuirlo él mismo, en el recién conquistado imperio de su tiempo -"ahora trabajo por las mañanas y tengo los fines de semana enteros", se relame-.

"Vea usted que libro he hecho"

Viajando en tren y en coche se recorrió todas las librerías de Castellón y Valencia. Entraba en los establecimientos con su obra, autoeditada, y preguntaba, con la inocente osadía de quien hace algo legítimo pero poco habitual, que si les interesaría tener su libro. "Pensé, claro, que en cada tienda hay mil libros. ¿Cómo iba a destacar el mío", rememora, antes de volver a relamerse pensando en lo imposible que hubiera sido promocionarlo si no hubiese cambiado de vida. "Me quedaba dentro de la librería para enseñárselo a los clientes, con el permiso del dueño. A veces eran tan pequeñas que me pasaba la tarde en la puerta, repartiendo marca páginas y contando de qué iba mi historia", explica el novelista novel.
Seducidos por el entusiasmo del autor, por la magnética sinopsis de la novela o por simple curiosidad, muchos se llevaban esta primera edición de El bolígrafo de gel verde, "firmada o dedicada en su mayoría", ríe el autor.
Las redes sociales son también grandes aliados para un escritor con más ganas que currículum y Moreno se sirvió de Facebook, "un boca-oreja digital", para mover su relato por Internet. La demanda en algunas tiendas seguía creciendo y los números llamaron la atención de alguien que revisaba rutinariamente las cuentas de las sucursales desde un despacho de Madrid. Era de Espasa, editorial vinculada a la librería La Casa del Libro, en cuya tienda de Castellón había un volumen no identificado que se vendía demasiado bien.
Se trataba de El bolígrafo de gel verde, de "un muchacho de Castellón" que había logrado que el director de la tienda pidiese permiso para hacer una excepción con un autor local. Moreno recuerda que lo localizaron rápidamente a través del Ayuntamiento y le propusieron editar su libo. "Ellos sólo sabían lo de las ventas, ya cuando les conté mi historia, cómo lo había vendido, pues fliparon aún más". Tanto es así que la historia de Eloy se vende casi tan bien como su obra y es parte fundamental de la campaña de promoción del libro.

Una historia real

La misma angustia que condujo a Moreno a opositar es la que atrapa al personaje de su novela, un tipo sin nombre que cuenta en primera persona qué recuerda de su infancia y qué ve ahora desde la mesa de su despacho, desde el salón de su casa, desde el ascensor, desde el garaje.
Una persona normal y corriente, que en un acto tan cotidiano como buscar un bolígrafo, se incrusta contra una verdad terrible. "Para que no le vuelvan a perder el boli se compra uno verde, que es más fácil de localizar. Entonces se da cuenta de que lo más importante de su vida es encontrar un bolígrafo", relata Moreno. "Lo triste de esa idea le hace querer escapar de la rueda de la rutina en la que está metido, y se da cuenta de que supondría: romper con su familia, amigos y... hasta ahí puedo leer", sonríe el escritor.
Se nota que ha cumplido su sueño. Y también que está encantado con todo lo del libro.

Fuente: http://www.diarioinformacion.com/cultura/2011/01/23/escritor-novel-sedujo-editorial/1087213.html

El libro

El boligrafo de gel verde


Sinopsis:

"El bolígrafo de gel verde es el retrato detallado, minucioso, magnífico y angustioso de cómo perder el tiempo y, en consecuencia, perder la vida"
Superficies de vida

Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de los padres de Rebe: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2

¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?
Seguramente sí, seguramente usted conoce a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas.
Ésta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que cada noche imaginaba bajo las sábanas: empezarlo todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto. Pero si de verdad usted quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda; ahí está todo.

Esta novela no ha sido galardonada con ningún conocido premio literario; ni siquiera con uno desconocido.

Comentario personal:

Me gusta mucho esta historia. Es, en efecto, la de un hombre que tenia un sueño y lucho por el, de todas las formas que tenia, hasta alcanzarlo.

Esto demuestra que nada es imposible y que todo se puede lograr. Un ejemplo para todos los escritores noveles.

Saludos!


viernes, marzo 11, 2011

¿Y decís que los chavales no leen?



Me llega esta noticia, nota de prensa o cómo la queráis llamar de un blog de literatura, especialmente reseñas, “alimentado” por chicos y chicas jóvenes. La publico encantado de la vida.

El blog donde los alumnos del IES Vega del Táder publican sus impresiones de lecturas, Vega de los libros, ha alcanzado ya las 20.000 visitas.

Alumnos del instituto de Molina de Segura de entre 11 y 19 años redactan reseñas literarias sobre libros que ha leído y usan este blog para dar su opinión. El blog ha sido alabado ya por especialistas de la cultura (escritores como Care Santos, la revista Babar, La libreria de Javier o Blog de libros).

Los datos hablan por sí mismos: en pocos meses se han publicado un total de 162 reseñas, entre infantiles, juveniles y de adultos, de 40 editoriales diferentes. Algunas de estas empresas editoriales están enviando paquetes de libros gratuitos para los alumnos del instituto, posibilidad que multiplica la lectura de novedades por parte de los jóvenes reseñistas.

Asimismo, la web está situada en un potente posición en el top de Wikio, alcanzando ya el puesto 134 de la sección cultura.

La iniciativa está resultando una actividad de éxito entre el fomento de la lectura de los alumnos y esperamos continuar dando buenas noticias sobre el proyecto.

Fuente: Batiscafo literario

¿Acaso esto, no es alentador?, Saludos!

viernes, marzo 04, 2011

Seccion gotica: La luna es una ausencia (Carolina Coronado)

La luna es una ausencia es un poema nocturno de la escritora española Carolina Coronado Romero de Tejada, publicado en la antología de 1843 -y cuyo título resulta inexplicable-: Poemas de la señorita Carolina Coronado.



A pesar de haber sido compuesto en la etapa más cándida de Carolina Coronado, La luna es una ausencia prefigura algunos matices trágicos de una poetisa de oficio, al tiempo que rescata lo mejor del romanticismo, un desapego del otro, el descubrimiento de la individualidad, de lo único, nunca mejor evocado que a través de la solitaria luna.

La luna es una ausencia.

Y tú, ¿quién eres de la noche errante
aparición que pasas silenciosa,
cruzando los espacios ondulantes
tras los vapores de la nube acuosa?

Negra la tierra, triste el firmamento,
ciegos mis ojos sin tu luz estaban,
y suspirando entre el oscuro viento
tenebrosos espíritus vagaban.

yo te aguardaba, y cuando vi tus rojos
perfiles asomar con lenta calma,
como tu rayo descendió a mis ojos,
tierna alegría descendió a mi alma.

¿Y a mis ruegos acudes perezosa
cuando amoroso el corazón te ansía?
Ven a mí, suave luz, nocturna, hermosa
hija del cielo, ven: ¡por qué tardía!

Carolina Coronado (1820-1911)


Comentario personal:

Me parece que la luna es una de las cosas mas romanticas que pueden servir a un escritor de inspiracion, y, si se contempla en soledad, ¿cuantas bellas palabras pueden salir del alma? Espero les haya gustado...


Fuente: El Espejo gotico

¿Cómo vender 100.000 libros al mes sin una casa editorial?

Jossette Rivera
BBC Mundo


La escritora estadounidense Amanda Hocking trató de encontrar un agente literario y ser publicada durante más de ocho años, sin éxito. Sin embargo, hoy a sus 26 años ha vendido más de 900.000 copias sin ayuda. ¿El secreto? Historias de vampiros, Amazon y la auto edición.



Hocking es autora de nueve libros sobre lo que llama "fantasía para jóvenes urbanos y romance paranormal".

"Hice todo lo posible e intenté todo lo que se me ocurrió para ser publicada tradicionalmente. Y no sucedió. Sabía que tenía que hacer algo diferente", contó Hocking a BBC Mundo.

Inspirada por otros autores indie (independientes), decidió pasar de escribir en su blog a la auto publicación gracias a las herramientas otorgadas por la tienda digital Amazon y su lector de libros electrónico Kindle.

El fenómeno se desató.

Hocking es considerada como la escritora indie con más ventas en la tienda de Kindle. Alrededor de 100.000 copias al mes. Forma parte de la lista de los libros más vendidos de USA Today, es entrevistada por revistas de actualidad y sus obras están siendo consideradas para llevarlas al cine.

Más copias, más dinero

Una vez superado el "problema" de encontrar un agente o una casa editorial, Hocking ingresó a un revolucionario sistema de venta de libros y de comisiones.

Según el modelo de negocio de Amazon –que anula los costos de distribución, impresión, inventario y producción- el autor se queda con el 70% y ellos con el 30%, lo que en la cuenta de Hocking significa varios cientos de miles de dólares.

Con sus libros a precios que van de los US$0.99 a los US$2.99 en versión digital y no más de US$9.99 en la versión de papel, las ventas de Hocking se dispararon.

Y también sus ganancias.
"No sé exactamente cuánto dinero hice el año pasado, pero en enero había hecho ya medio millón de dólares", dice Hocking quien desde su primera publicación en abril de 2010 ha vendido 900.000 copias de nueve textos.

¿Digital vs. tradicional?

Al parecer, las obras digitales están tomando el mercado. Y los e-books han revolucionando la forma de leer (y vender) libros. Algo parecido a lo que hace unos años sucedió con la música. Y las casas discográficas.

Según el estudio de la consultora Future Source, en 2010 el mercado de los e-books creció un 200% y supera los 90 millones de obras a disposición de los usuarios.

Sin embargo, las obras auto editadas aún no son la mayoría. Y el modelo de negocio, basado en el volumen de ventas, todavía tiene mucho camino que recorrer.

Los sellos editoriales —que se dan a la larga y costosa tarea de distribuir y dar a conocer las obras— siguen dando un valor adicional, tanto a la obra como al autor.

La misma Hocking —quien desde agosto tiene un agente— lo reconoce: "Los libros electrónicos siguen siendo sólo el 20% del mercado. Para alcanzar el otro 80% necesito ser publicada por una casa editorial tradicional y poner mis libros en las tiendas".

Y si bien publicar un libro digital es cosa sencilla, para hacer una fortuna con ello de la noche a la mañana se requiere de algo más que de Amazon y un Kindle.

"Parece una manera fácil, pero la gente no toma en cuenta el hecho de que he estado trabajando la mayor parte de mi vida para ser una escritora publicada y que he escrito 15 libros en los últimos ocho años. Paso más de 40 horas a la semana trabajando en esto. Es un trabajo arduo, y es un trabajo arduo que me encanta, pero la gente sólo ve la cresta", dice Hocking.

Comentario personal:

Como ven, si se quiere, se puede. Eso es solo cuestion de trabajo duro.

Saludos!


Fuente: BBC Mundo.

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