Biblioteca de Alejandría

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lunes, febrero 13, 2012

Los lunáticos de la posguerra



por Tracy Herrera

La guerra en El Salvador terminó. Y con ella, se creería que todo esfuerzo intelectual murió también.

El 26 de enero se realizó el primer encuentro generacional de los poetas de la posguerra, la generación de los 90, en la Luna Casa y Arte. Esta reunión ha demostrado en El Salvador existen muchos escritores, poetas e intelectuales que, contra viento y marea, siguen produciendo sus creaciones a pesar de que la guerra silencio a las generaciones que siguieron a la Generación Comprometida..

La reunión, empezó tarde y es que, al ver personas después de 10 años o más produce nostalgia y esto, sumado a la alegría del reencuentro y a las muchas “cosas que se deben decir” de sus respectivas carreras, vidas o producciones, hizo del encuentro un momento memorable para muchos.

Según palabras emotivas, la Luna Casa y Arte les abría las puertas a muchos de ellos en la década de 1990 para compartir con el público su poesía (o inclusive para escribirla). La cita era el último miércoles de cada mes, por lo que, muchos de los poetas recuerdan este espacio como la cuna de sus esfuerzos literarios.

Luego de una hora de conversaciones, comentarios y abrazos, se dio inicio oficialmente con la reunión, presidida por Carlos Clará, Alfonso Fajardo y Mauricio Vallejo Márquez, que organizaron las lecturas en grupos de seis o más, donde cada uno leía 3 ó 4 poemas, algunos directamente de la antología, otros de archivos personales, algunos inéditos y otros en proceso.

Los autores interpelaban con su presencia, con gestos, con tono de voz, pero a pesar de sus diferencias de carácter y personalidad, a todos les unía dos perspectivas: Una infancia marcada por la guerra civil salvadoreña y un esfuerzo por escribir y publicar después de los acuerdos de Paz. Estos adultos, cuando niños, vivieron y crecieron con los sucesos de la guerra, lo cual devino en ese espíritu luchador que caracteriza a la generación, a esa pelea por que se les lea (pese a que el programa educativo ha ignorado por completo a estos poetas), a mirar de cerca la realidad social de nuestro país y a la denuncia de frente o más solapada de esa realidad a la que no están de acuerdo.

En los 1990, cuando el país entraba en una “nueva era” después de la guerra civil, varios de ellos, al no encontrar mejores formas de publicar y de dar a conocer su trabajo crearon talleres donde muchos de ellos si bien no se desarrollaron (esto exige un esfuerzo de años y constante de manera diaria), lanzaron la primera piedra para lo que serían estos nuevos escritores que emergían de la guerra..

Asimismo, junto con la lectura en la Luna Casa y Arte, también se realizó una presentación del libro “Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra”, donde cada uno de los invitados recibió un ejemplar gratuito de la obra.

La selección de los poemas de la antología estuvo a cargo de uno de los poetas, Alfonso Fajardo, la corrección de estilo de Mauricio Vallejo Márquez y el diseño y la diagramación por Carlos Clará. Lo especial e importante de esta antología es que es la primera que reúne a los escritores que publicaban en esos años, y sus ejemplares son limitados.

Entre los que se encuentran en la antología podemos mencionar a: Alex Canizalez, Pedro Valle, Susana Reyes, Noé Lima, Lya Ayala, Jorgé Galán, Jennifer Valiente, William Alfaro, Carlos Clará, Rainier Alfaro Bautista, Élmer Menjívar, Carmen Molina Tamacas, Alfonso Fajardo, Eleazar Rivera, Erick Chávez Salguero, Luis Angulo Violantes, Paola Lorenzana, Mariela Benítez, Danilo Villalta, Mauricio Vallejo Márquez, Rafael Mendoza López, Roxana Méndez, Claudia Meyer, Pablo Benítez y Mayté Gómez, todos con tres poemas.

El legado de la generación

Si bien ya no se reúnen como antes, sus vidas no han tomado giros tan dispares como uno podría pensar.

Muchos de ellos, aparte de publicar por su cuenta y tener talleres para los futuros escritores, están íntimamente involucrados con la realidad nacional, si bien no en uno sino, en varios campos. Varios de ellos son editores, o periodistas, ejerciendo su oficio en los periódicos que leemos a diario, otros de ellos son abogados o educadores con una perspectiva sobre su influencia en el ámbito nacional o en las mentes de las nuevas generaciones, varios de ellos, buscando perlas en el mar, velando atentamente por talento nuevo aún no descubierto. Otros (la mayoría) han ganado premios a niveles desde el nacional hasta el internacional y publicado en diversas revistas, antologías, libros, diarios y suplementos.

Después de esta emotiva reunión, la generación de 1990 no desea parar y es que, además de este primer paso planean más antologías, conversatorios, lecturas y más. Ya es hora de que El Salvador conozca el arte y los poetas de esta generación no escuchada.

Fuente: Grupo Literario La Fragua del Herrero

Comentario personal:

Considero que todo esfuerzo literario vale la pena. Y más si viene acompañado de un proceso histórico, porque creo que todo esto, hace historia, historia en la literatura, historia en una pequeñísima parte (quizás si, quizás no), pero aún lo es.

Desde Biblioteca de Alejandría se apoya a todo escritor o escritora de toda clase y reenfatizamos este sentir en apoyo a estos autores también.

¡Un saludo!


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