Biblioteca de Alejandría

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domingo, junio 03, 2012

Capítulo 10: Papiroflexia

Grullas in-love
Camino hasta donde él y a medida que me acerco puedo notar que ha estado parado aquí por horas por como están sus pómulos y labios de rosas por el frío. Me paro justo frente, mirándolo fijamente y él simplemente baja su cabeza. Su cuerpo está temblando.
—¿Cuánto tienes de estar acá?—le pregunto inquisitivo.
—Desde hace unos minutos.
—No mientas—le reclamo—¿Cuánto tiempo tienes de estar acá?
Cori hace una pausa un poco larga hasta que finalmente habla—Desde las cinco treinta.
—¿¡Es que acaso quieres morirte!?—le espeto furioso—¡Maldición, Cori! ¡Ya has enfermado por haber aguantado frío! ¿¡Por qué demonios no entraste a la casa!? ¡Podrías morir de pulmonía!
—Lo siento.
—¿¡Lo sientes!? ¿¡Dices que lo sientes!?—le grito un poco molesto—¡Eres como un niño, por el amor de Dios! ¡Mírate! ¡Estas todo empapado!
Una brisa helada resopla provocándome escalofríos que estoy seguro que son mas de enfado por lo que Cori hace que por frío.
Cori calla y esta vez no me responde. Su cuerpo sigue temblando sin detenerse y sus manos colgadas a sus costados yacen inmóviles. Es mejor entrar a la casa de una buena vez antes de que ambos muramos de hipotermia. Saco la llave de mi bolsillo y abro la puerta, el calor de la calefacción se siente al instante y logra penetrar el frio del exterior. Entro a la casa y me apresuro a dejar al canario envuelto en unas mantas en la cocina, cerca de la calefacción, pero no tanto pues puede sofocarse. Una vez comprobado que la pequeña criatura está a salvo, regreso nuevamente. Cori sigue parado ahí afuera.
—Entra—le digo haciendo un gesto con la mano. Cori sigue sin mirarme y en silencio.—Bien, si tú no entras, te meteré yo—espeto halándolo del cuello de su suéter y metiéndolo a la fuerza. Él no se resiste y en un par de segundos estamos dentro.
Cierro la puerta tras de mi sin decir ni una sola palabra. Cori esta ahí simplemente, parado y temblando de frío. Sus pómulos siguen rosados al igual que su nariz y sus labios.
—Solo mírate—le digo mientras saco una manta del armario a un costado de la entrada—¿A caso no es importante para ti tu propia vida?—musito regañándolo mientras le coloco la manta alrededor de él.
Busco otro suéter en el armario pero inútilmente no lo encuentro así que opto por sacar una camiseta de algodón nueva que encuentro entre tanta ropa. Se la doy y él se cambia lentamente, sin muchos ánimos. Llevo su ropa a la lavadora y la dejo lavando. Una vez lista la meto a la secadora y la dejo en automático para que cuando este seca se apague sola así que regreso nuevamente donde él.
Trato de buscar su mirada pero el simplemente me la niega. Quiero verle a los ojos, ahora que creo tener el valor suficiente para hacerlo y establecer de una buena vez que todo sigue igual, no pienso cambiar mi conducta ante él ni el como lo trato por aquello que ha sucedido. Hay algo más importante en juego.
—Tú eres más importante para mi, Sasha.—musita levantando su rostro y mirándome fijamente. Sus palabras provocan que mi rostro se caliente y me sonroje momentáneamente.
¿Qué debería de decir? No sé que hacer realmente en estos momentos tan…incomodos. No me dicen esto muy a menudo. Vamos, Sasha, piensa en algo rápido. ¡Morirme! No, eso sería estúpido.
—¿Qui…quieres algo de chocolate?—le digo titubeando para cambiar de tema—Iré a preparar un poco.
Me dirijo hacia la cocina pero algo me lo impide. Mi mano, Cori toma mi mano y me detiene halándome fuertemente hacia él. Me envuelve con sus brazos por la espalda abrazándome delicadamente. Su abrazo es cálido. Coloca su cabeza en mi hombro y la deja descansar en él, con su rostro junto al mío, pudiendo escuchar su respiración cerca de mi oreja. Puedo sentir su corazón latir aceleradamente, su respiración entrecortada seguramente por los nervios. ¿Qué está sucediendo? Mi mente, mi mente no puede pensar con claridad, mi cuerpo no responde y simplemente me quedo ahí parado, frente a él, mientras él me envuelve en un abrazo tan frágil y dulce. No aprieta, pero tampoco se siente tan flojo y vacío aquel gesto.
—Por favor...perdóname—me murmura al oído—por favor no me odies. No sé qué estoy haciendo Sasha, solo sé que estoy siguiendo algo que siento dentro de mi pecho.
—¿Qué está sucediendo Cori?—musito en voz baja. Un silencio largo entre nuestras voces cae tan pesado como el plomo. Finalmente él me contesta.
—No lo sé—se queda un momento en silencio y luego continua—Dime Sasha ¿Puedo enamorarme?
Otra vez esa sensación en mi pecho. ¿Enamorarse? ¿Qué si puede enamorarse? ¡Es eso mismo lo que me he estado preguntando desde hace un buen rato! Desde el día de ayer he estado buscando una maldita respuesta que solo me da indicios que no puedo interpretar. Esa estúpida molestia dentro de mi pecho, aquella sensación tan extraña cada vez que pienso en lo que sucedió con Cori.
—Claro que puedes—le digo casi murmurando.
—Entonces creo que lo he hecho—me contesta con la misma calma.
—¿Y es la persona correcta?—le pregunto separándome de sus brazos. Me doy la media vuelta y lo miro fijamente a los ojos esperando una respuesta.
—Si, lo es.
Mi corazón comienza a acelerarse y siento que el aire me hace falta en los pulmones. Estoy impacientándome.
—Y dime—musito con voz temblorosa—¿Esa persona…lo sabe?
¿Qué si esa persona lo sabe? Pero que idiota soy al hacerle esa pregunta. Por supuesto que es persona lo sabe, es solo que esa persona es tan pero tan imbécil que se lo esta negando a si mismo. ¿Por qué? No lo sé, aún estoy en busca de una respuesta que sé que está mas cerca de lo que parece.
—Eso no depende tanto de mi—me dice mientras desvía la mirada hacia un costado y se dibuja una vaga sonrisa en su rostro—¿Querrá esa persona saberlo?
Otra vez, esa opresión en mi pecho. ¿Qué es? ¿Nervios? ¿Miedo? ...A caso será realmente ¿Amor? Esa respuesta está tan cerca.
—Estoy seguro de que si quiere saberlo—comento con voz temblorosa, cabizbajo.
Cori vuelve a mirarme mientras yo observo de reojo su expresión. Aquella expresión tan serena en su rostro que me atonta y confunde pues no se como interpretarla, no se si es de nervios o de alivio, enojo o felicidad. Seguramente…
—Sabes, Sasha—murmura—aún desconozco el por qué ni como sucedió. Simplemente así fue. Al final de cuentas, el amor posiblemente no sea perfecto.
—¡Te equivocas!—intervengo aceleradamente, recordando las palabras de Darien—el amor si es perfecto, somos nosotros los imperfectos.
—Entonces posiblemente yo sea la peor imperfección aquí…posiblemente sea una imperfección en tu vida.
—¿¡Pero que cosas dices!? Tú y Karla…ambos son…
—Karla—musita en voz baja—Karla posiblemente sea lo mejor que te pudo haber pasado. Pero yo, yo seguramente soy…
—¡Por favor detente!—exclamo sin reparos—Tú al igual que Karla son lo mejor que puedo tener en mi vida. Ustedes son esa excepción, esa parte de mí que no se niega a reconocer que la verdadera amistad existe. Gracias a Karla y a ti puedo existir, gracias a ambos tengo un motivo para ser feliz Cori.
—Sabes algo curioso—me dice haciendo silencio por unos segundos—me he enamorado de ti sin quererlo. Pero más curioso aún es que no me gustan los chicos.
—¡Oye! ¿Y entonces yo que soy?—le refunfuño—¿Una chica al caso?
—Tú eres tú Sasha. Tú eres la razón del por qué aun sonrío, la razón del por qué saco fuerzas de la nada para poder soportar mi vida, tú eres la razón del por qué me he enamorado del ser mas hermoso del mundo.
—¿A caso eres…gay?—musito—Somos chicos Cori. Y esto inevitablemente es un chico enamorado de otro.
—Lo has entendido todo mal—me dice sin molestarse por mi pregunta—¿A caso no escuchaste lo que dije? No me enamoré de ti porque eres un chico, me enamoré de ti porque tú eres tú. Tú tienes eso que siempre he necesitado, aquel afecto y amor que no he podido encontrar en nadie más, aquella calidez y dulzura que cargas en tu corazón, aquella voz que siempre me dice que hay algo por lo que debo de vivir. Para mi tu eres un ser humano…en resumidas cuentas, no me he enamorado de un chico Sasha, me he enamorado de un ser humano.
¡Ahí! ¡Ahí esta esa respuesta que siempre busque y me negué a ver! Así que era eso, era eso lo que estorbaba en mi pecho y me indicaba que esa respuesta necesitaba escucharla para que resolviera mi angustia. Así que posiblemente esto no sea nada nuevo, posiblemente siempre estuvo ahí y no me di cuenta. Darien tenía razón, amor es amor sin importar de donde ni de quien venga. ¿A caso es posible sacar al exterior ese amor sin corromperlo? Seguramente lo es, pero requiere un esfuerzo sobre humano para hacerlo, dejar los prejuicios de lado y la tonta mentalidad de solo recibir ese amor de determinado lugar. Estoy seguro, que antes de que me diera cuenta, yo también pude haberme enamorado hace mucho…de Cori.
—Sabes—murmuro con esfuerzo. Mi voz tiembla y las lagrimas comienzan a salir y rodar por mi rostro sin poderlas detener. Estoy seguro de que estas lagrimas no son de rencor y mucho menos de tristeza, estoy seguro que esta vez es distinto—es mas curioso aún que yo me haya enamorado de ti desde hace mucho sin haberme dado cuenta. No me gustan los chicos Cori, no voy por la calle mirando a otros chicos y pensando que son lindos, mucho menos veo películas en las que otros chicos que son gay se están descomponiendo el trasero. Pero, aun así, estas tú, tú eres un chico y me he enamorado de ti.
—No eres el único que se ha enamorado de un chico ¿lo recuerdas? Tampoco a mi me agrada la idea de que me reviente el trasero otro chico. Mucho menos la idea de un urólogo, tú sabes.
Logra sacarme una pequeña risa pero luego volvemos a aquel silencio tan sofocante de antes. Aun así, las lágrimas no dejan de salir.
—No lo entiendo—sollozo. Cori se acerca a mí y coloca sus manos en mi rostro, secando mis lágrimas de la manera más delicada posible mientras yo cabizbajo aún me siento incapaz de mirarlo nuevamente a los ojos—¿Esto es correcto?
—El amor no distingue lo correcto de lo incorrecto Sasha. El amor es perfecto, tu lo has dicho, por lo tanto lo bueno y lo malo dentro del amor no existe, solo existe el propio amor.
—Pero sigo sin comprenderlo—musito sollozando—¿Por qué es tan difícil?
—El amor es perfecto y es por eso que es complejo. Nunca será fácil
—Entonces dime, Cori, quiero escucharlo, quiero simplemente saberlo y estar seguro, ¿Qué es lo que sientes por mi?
—¿Por ti? Es simplemente tan sencillo como complicado. Es amor.
—¿Amor? ¿Qué clase de amor?
—Esa es la parte más compleja. Te amo Sasha, no como un simple amigo, te amo como podría amar a la persona por la que daría más que mi vida. Te amo como lo más importante que puede existir en mi mundo. Te amo a sabiendas que este amor puede hacerte sufrir.
—Entonces…quiero sufrir contigo.
Levanto mi rostro, sonrojado por lo que está sucediendo. Simplemente ha sucedido así. Simplemente lo he dejado salir sin remordimiento alguno y sin pensar en las posibles consecuencias. ¿Amor? Así que esto es el amor, es ese sentimiento de llenura dentro del pecho, ese cosquilleo en la punta de tus dedos, esa sensación de ligereza en el cuerpo que te hace sentir tan completo. Así que es posible, pude enamorarme, enamorarme no de un chico, no de alguien, si no de Cori. ¿Por qué? ¿Por qué no me repugna esto que siento? Posiblemente sea porque esto va más allá de un simple prejuicio.
Otra vez esa sensación cálida me envuelve. Es Cori que me abraza delicadamente y me aprieta contra él como si la vida se le fuera en ello, tan cerca y tan frágil, sin error alguno dentro de aquel momento. Desearía que el tiempo se detuviera, que el momento perdurara para siempre.
Así que a esto sabe el amor, sabe a un abrazo que parece reparar las heridas causadas por la vida, sabe a calidez y afecto en estado puro, a esa sensación de estar junto a algo nuevo que te hace sentir en paz. Puedo sentir el rostro de Cori junto al mío, esta tibio, puedo sentir el olor de su piel, aquel olor tan suave e inconfundible.
—Cori—murmuro.
—Dime—me contesta él susurrándome al oído mientras aquel abrazo se vuelve más perfecto.
Apoyo mi cabeza en su hombro y levanto mis brazos para poder rodear a Cori y abrazarle de la misma manera. Quiero comprobar que esto esta sucediendo, que es Cori quien me envuelve cálidamente, que es Cori quien me murmura al oído que se ha enamorado de mi, que es a Cori a quien le he dicho que me he enamorado de él sin saberlo…que es de Cori el corazón que siento latir junto al mio.
—Hueles bien—musito.
Él ríe suavemente y se separa de mí para mirarme fijamente a los ojos. Sus ojos verde esmeralda tienen un brillo excepcional. Parecen haber recobrado esa vida que les hacía falta y ahora se miran más vivaces que antes. Cori se acerca lentamente a mi rostro, ¿qué piensa hacer? ¿A caso va a…besarme? ¡Mierda! No estoy preparado para esto. Lo del armario fue una cosa pues no sabia quien lo hacía pero aquí es otra. Antes de hacer algo primero necesito acostumbrarme al hecho de que Cori es UN CHICO. Bueno, eso ya lo sabía pero a lo que me refiero es que quien me va a besar es un CHICO ¡Maldición!
El simplemente besa mi frente con autentica delicadeza, sin vacilar y seguro de lo que hace. Coloca su frente junto a la mía y me mira fijamente sin despegarme la mirada. Guarda por unos momentos un silencio bastante sutil en donde solo puedo escuchar su respiración hasta que finalmente me murmura.
—Dime que esto es verdad—musita—dime que no estoy soñando.
—No es un sueño Cori.
El comienza a sollozar, lagrimas comienzan a rodar por su rostro y los sollozos rápidamente se convierten en llanto. ¿Qué sucede? ¿Por qué esta pasando esto?
—¿Qué pasa?—pregunto inquisitivo—¿Acaso he dicho algo malo?
—No es eso Sasha—me dice con voz entrecortada—es simplemente que no puedo evitar estar feliz por esto. Me siento más feliz que nunca. Siento que esa parte vacía finalmente ha sido llenada hasta rebalsar.
Así que él también se sentía así. Creí todo este tiempo que era yo quien siempre se había sentido solo, pero veo que me he equivocado. Este diminuto mundo esta lleno de sorpresas que para bien o para mal terminan siendo como siempre; sorpresas. Aun hay algo que no comprendo y es el hecho del por qué el amor nos escoge y no somos nosotros quien escogemos. Posiblemente si así fuera, la humanidad se hubiese ido hace tiempos a una perdición peor que la de ahora, amando solo aquello que nos pareciera conveniente y productivo cuando realmente lo productivo no tiene nada que ver con las posibilidades que hayan detrás de ese amor si no más bien de cómo amemos mas allá de esas posibilidades.
—¿Qué sucederá de ahora en adelante?—pregunto mirando aquellos ojos verdes. Cori aún mantiene su frente junto a la mía.
—¿Qué quieres que suceda?
—No lo sé, ¿y tú?
—No lo sé. Nunca pensé en ello, jamás pensé que esto sucedería. Siempre creí que esto sería imposible.
—¿Por qué lo dices?
—¿Un chico enamorado de un chico? Vamos, piénsalo. Además no soy gay, no me gustan los chicos, me siguen gustando las chicas.
—Perdón—digo perplejo—¿esta diciendo que yo soy una chica para ti?
Cori ríe nuevamente y esta vez puedo notar cierto tono de alivio en su voz. Él se mira feliz—No, tú no eres una chica para mí. Tu eres Sasha, tu para mi no eres ni un chico ni una chica, tampoco eres un chico-chica, tú eres el ser que mas amo en este mundo.
—Bien, me agrada ese punto. Concordamos en algo, y ni creas que soy bisexual, me siguen gustando las chicas. Pero, tú también eres tú.
—Genial, otro punto que a mi también me agrada que quede en claro.
Ambos reímos por unos momentos. Me siento un poco más a gusto ahora que he podido comprender todo lo que me agobiaba pero aún tengo ciertas dudas que me gustaría comentar con Darien. Debo regresar nuevamente y charlar con ella, necesito hacerlo.
Luego de nuestras risas, el silencio cae nuevamente entre los dos, esta vez no es pesado si no mas bien vergonzoso. No puedo creer haber dicho lo que dije y seguir aquí parado como si nada. Puedo notar que Cori se siente igual, sus orejas están rojas, su rostro esta más rojo que un tomate, seguramente el mío esta igual. ¿Qué hago ahora? Cori baja sus miradas unos momentos y la mantiene pegada al suelo, luego vuelve a subirla y se encuentra con la mía y se sonroja aún más. Esto es realmente vergonzoso.
—Creo…creo que iré a ver la tv—me dice riendo como demente—si, creo que eso haré.
—Claro—le contesto de la misma tonta forma—yo…yo debería de ir a preparar el chocolate.
—Por supuesto—me dice el mirando hacia los lados—te espero.
—¿Seguro?—le digo avergonzado—No crees que…
Escucho la puerta crujir, la perilla gira y la puerta se abre de presto. La brisa helada de la noche entra y llega hasta mi rostro. Dos personas aparecen en la entrada de la casa. ¡Demonios! Solo esto faltaba. ¿Qué hace mi madre y mi padre en estos momentos acá? Creo que vomitare de tantas emociones por hoy.
—¿¡Mamá!?—pregunto de la manera mas estúpida posible viéndola a ella atravesar la puerta.
—¡Alexander! Cariño—exclama ella caminando apresurada a mí hasta abrazarme—Te extrañe tanto, mi amor.
—¿¡Pero que hacen acá!?—pregunto inquisitivo.
—Oye, eso no sonó muy agradable—espeta ella haciendo un puchero.
—Lo siento. Yo también los extrañe. Lo que quiero decir es ¿Por qué no me avisaron que vendrían? No, esperen, realmente quería decir ¿¡Qué carajos hacen acá!?
—Fue idea de tu padre, ya sabes como es él—dice haciendo un gesto de desdén—¡Ah! Cori, tu también estas aquí—dice ella abrasándolo—gracias por cuidar de Alexander. ¿Y Karla?
—No hay problema señora Leader. Karla se encuentra bien, le diré que han regresado, seguramente se alegrará de verle.
—Gracias, eres un amor. Por cierto…hueles a ¿Alexander?
¡Mierda! Solo fue un abrazo y ahora Cori huele a mi y seguramente yo…—olfateo disimuladamente mi suéter—si, no me he equivocado, ahora yo huelo a Cori.
—Sasha me ha prestado una de sus camisetas, es que he ensuciado accidentalmente la mía—le contesta él sonriendo—es seguramente por eso.
La camiseta está nueva, así que la excusa me parece torpe. Río para mis adentros, pero me alivia que no le haya dicho…bueno, lo de hace unos segundos.
—¿Y te ha quedado bien?
—Si señora Leader, parece ser que somos de la misma talla.
—¡Excelente!—exclama mi madre—Siempre he tenido buen ojo para la ropa. Te encantará lo que he traído para ti. Dile a Karla que necesito verla también, tengo muchas cosas que hablar con ustedes y necesito que se pruebe unas cuantas cosas.
—Se lo haré saber señora Leader, no se preocupe.
—Bien. Ahora. ¡Robín!—grita desde la puerta—¿Puedes apresurarte con esas maletas?
—¡Ya voy! ¡Ya voy!—refunfuña.
Unos segundos después aparece mi padre en la entrada cargando dos enormes maletas que parecen muy pesadas. Cori y yo nos apresuramos a ayudarle a bajarlas.
—¡Sasha!—exclama mi papá abrazándome fuertemente—¿Has crecido?
—Vamos, que solo han sido unos cuantos meses—le digo sonriendo.
—Creo que me estoy perdiendo tu infancia—dice el suspirando.
Genial. Hasta ahora se dan cuenta. Aunque más bien lo que se están perdiendo es mi adolescencia. Que más da, es mejor que por el momento las cosas se queden como están.
—¡Oh! ¡Summer! ¿Qué tal muchacho?—Mi padre le estrecha la mano a Cori y le da unas palmadas en los hombros. Él siempre tiene la costumbre de llamarlo por su segundo nombre—¿Cómo van las cosas con las chicas?
Cori sonroja instantáneamente y sonríe de manera forzosa. Creo que la pregunta ha sido un poco…he, ¿rara? Si, rara, muy rara en estos momentos…raros.
Entre una plática y otra, mis padres no paran de hablar con nosotros, preguntándonos como nos ha ido, que hemos hecho y que tal ha estado la escuela. Cori responde a cada pregunta con bastante naturalidad mientras yo me siento un poco nervioso de verlo a él tan calmado y sereno. Las historias de mi padre de los lugares en los que han trabajado no se hacen esperar mientras mi madre lo calla momentáneamente con otras que ella tiene para contar. Nos hacen decirles todo con detalle acerca de cuanto ha pasado desde que ellos estuvieron ausentes hasta ahora, saliendo a la luz de que mañana, bueno, ahora, pues ya es la una de la madrugada, es el festival deportivo. Mis padres se emocionan y se les ve entusiasmo en asistir también mientras Cori los alienta a que vayan. No me molesta en lo absoluto que lo hagan, solo espero y el señor Donovan no les de ninguna queja de mí…o les cuente que fuimos Karla, Cori y yo quienes taparon el retrete de los maestros como travesura hasta que se rebalso e inundo el segundo piso. Fue gracioso mientras duro, pues ver a los demás maestros correr de un piso al otro para utilizar el baño lo valió y mas aún ver al director resbalarse en el agua y embarrarse de excremento del retrete el rostro. Asquerosamente chistoso. Fue la broma por la cual nos ganamos una semana de limpieza forzada de todos los baños de la escuela. Eso si no fue gracioso.
—¡Pero miren que horas son!—exclama mi madre—Deberíamos de irnos ya a descansar—sugiere—mañana ustedes tiene actividades que hacer y aún siguen despiertos.
—Cierto—dice mi padre—es mejor que descansemos. Vengo muerto de hacer tanta escala.
—Creo que debo irme, entonces—sugiere Cori—será un gusto verlos mañana en el festival señor y señora Leader.
—¡Pero que dices Summer, muchacho!—exclama mi padre—¡es muy tarde! Así que te quedas a dormir acá.
—No quiero molestar señor Leader.
—Molestia mi trasero—espeta mi padre—quédate. Además es un gusto que estés acá con nosotros. Tú y Karla cuidan de Sasha, eso es algo que no podré nunca pagarles así que ten en cuenta que esta casa siempre será también su hogar.
—Gracias señor Leader. Pero no creo que sea para tanto.
—¡Lo es!—exclama mamá—así que por favor, si tienes un problema no dudes en decírnoslo, Karla también debe de darse cuenta de esto, los queremos a ambos como si fueran nuestros hijos.
Cori sonríe y agradece nuevamente. Después de que mis padres nos dan un discurso de cuan importante son Karla y él para ellos, se retiran a su habitación a descansar. Cori y yo nos quedamos solos en la cocina.
—¿Deseas aun tomar chocolate?—le digo un poco nervioso.
—Por supuesto—me contesta el mirándome a los ojos con una serenidad en su rostro que me pone mas nervioso.
Preparo el chocolate con malvaviscos y nos lo tomamos ambos en silencio, compartiendo miradas y desviándola por momentos, avergonzados por habernos descubierto mirándonos el uno al otro. Los ojos de Cori se miran más vivos que de costumbre, aquel brillo que los hace tan especiales hoy tiene presencia con más intensidad que antes. Esto es nuevo para mí, enamorarse es realmente nuevo para mí. No sé que debería de hacer o decir, pero realmente quiero intentarlo. Quiero descubrir por mi cuenta que va a suceder de ahora en adelante con este sentimiento, espero que no desaparezca pues la sensación que provoca su presencia es posiblemente lo que siempre he buscado. Se siente como fuegos artificiales explotando en un espectáculo de luces que parece nunca tener fin. Se siente como un helado de vainilla que se derrite en la boca refrescándote en un día de calor. Se siente como una grulla de origami…si, como origami, con dobleces muy complejos que dan como resultado una hermosa figura tan delicada y liviana.
Terminamos el chocolate y decidimos que es hora de ir a dormir. Los ojos se me entrecierran del cansancio y necesito realmente descansar. Paso por la sala y cojo entre mis manos el pequeño canario. Cori lo mira con bastante curiosidad tomándolo entre sus manos. Lo acaricia suavemente, mirándolo con bastante ternura. Me causa un poco de gracia su expresión.
Subimos a mi habitación y preparamos un pequeño nido con algodón en donde dormirá el canario esta noche, en cuanto pueda saldré a buscarle algo mas apropiado en donde pueda estar. Una vez terminado aquel envoltorio de algodón y colocado al canario en un lugar seguro, parece ser tiempo de ir a soñar. No creo olvidar este día nunca…espero no hacerlo.
Viernes 9 de Julio de 2010
“Amigo confidente, no me di cuenta, ni siquiera yo sé como, pero el amor siempre estuvo ahí, esperando pacientemente a que me diera cuenta qué siempre ha estado a mi lado. Hoy pude comprobar que el amor nos elije y no somos nosotros quien elegimos al amor. También me di cuenta que el amor no tiene sinónimos, pues amar es amar y no habrá nunca otra manera de describirlo, pero de algo si estoy seguro y es de que el amor si tiene muchas formas, infinidad de formas en las cuales puede expresarse. Si Origami siempre será sinónimo de papiroflexia, entonces mi corazón ha de tener un sinónimo…es Cori.
Me he enamorado…de un ser humano.”
Sasha
“PD: Los besos de Cori siguen sabiendo a Guimauve.”
Ending:









Autor: Luis F. López Silva
Todos los derechos reservados ©


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