Biblioteca de Alejandría

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domingo, julio 29, 2012

Capítulo 17: Incredulidad

En el capítulo anterior:
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Incredulidad:
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La puerta entre chirridos termina de abrirse y asoma una figura de silueta femenina. En sus manos parece cargar una bandeja y en su espalda una mochila púrpura abultada, llena de quien sabe qué cosas. Si nos van a matar espero que sea rápido y ser yo el primero, no quiero ver a Benny morir torturado, no, ni siquiera yo quiero morir. Esto es totalmente estúpido. ¡Liam perdió toda cordura! Bueno…no es que antes la tuviese.
No me he equivocado, ha sido una chica la que ha entrado. Lleva puesta en su rostro una mascara, mas bien parece un antifaz de Halloween color rosa, con unas plumas naranjas y verdes a un lado como adorno. Consigo, también, lleva un suéter con capucha que cubre su cabeza, haciendo así el conjunto perfecto para enmascarar su identidad. Podría jurar que la voz que escuche al acerarse la conocía desde antes, en algún lugar, no se en donde, pero juraría que la he escuchado.
Tira la bandeja en la mesa de un solo golpe haciendo resonar el choque del aluminio contra la madera por toda la sucia habitación. Su bolso lo deja caer sobre la silla con la misma brusquedad y se pone a husmear dentro de él, sacando unos recipientes de plástico.
—¿Qué…piensas hacer?—pregunto un poco nervioso.
La chica continúa sacando recipientes de su mochila, haciendo caso omiso a mi pregunta Su silencio simplemente me da en que pensar, y lo que se me ocurre no es exactamente algo lindo. Yo y mi tonta imaginación. Miro a Benny en busca de respuesta, pensando que él tal vez sepa quien es la chica, pero el simplemente se encoje de hombros.
—¿Quién eres?—vuelvo a intentar llamar su atención con otra pregunta.
La chica saca un enorme chuchillo de su bolsón, me dirige una mirada que por entre las ranuras de los ojos del antifaz puedo notar levemente que está enfadada. Levanta su puño y con fuerza incrusta la filosa punta del cuchillo en la mesa de madera haciendo un ruido sordo. Vuelve su atención hacia la mochila y continúa sacando unas cuantas cosas más.
—¿Tienen hambre?—pregunta la chica sin volvernos a ver.
Toma entre sus manos una pequeña tabla blanca para picar comida y el cuchillo entre sus manos. Se da la media vuelta y nos observa atentamente.
—He preguntado si tienen hambre—advierte ella con un tono de voz bastante serio—Saben, podría prepararles sus propios dedos con aderezo. Ahora—comenta acercándose hacia nosotros mientras juega con el cuchillo que trae consigo. Benny aún sigue tirado en el suelo esperando el momento oportuno para levantarse—me pregunto que dedos prepararé… ¿Los de las manos?—advierte con tono socarrón—¿Los de los pies?
Lejos de poder imaginarme otra cosa es más que evidente que esta chica está loca. ¿¡Ha dicho nuestros dedos!? ¡Piensa amputarnos los dedos! La chica se detiene frente a mi y se sienta con las piernas abiertas sobre las mías. La pose es bastante provocadora pero en estos momentos el miedo me impide poder imaginarme cualquier cosa estúpidamente pervertida.
Sonríe. Me mira fijamente y simplemente sonríe. Acerca la punta del afilado instrumento a mi rostro colocándola suavemente en mi mejilla. La desliza con bastante delicadeza haciéndome una pequeña cortada en la cara que no tarda absolutamente nada en empezar a sangrar. Puedo sentir los pequeños hilillos de sangre bajando por mi rostro hasta mi cuello. Están tibios.
—¿Y tú...?—me advierte acercando su rostro, poniéndolo solo a centímetros del mío—¿…qué dedos prefieres?—No puedo articular palabra alguna. No se exactamente que decir. ¡Maldición! ¡Están a punto de cortar nuestros dedos!—¿Sabes qué?—dice con tono algo seco. Se pone de pie y se acurruca al lado de Benny—Aquí la pregunta es…¿Quién será el afortunado que pierda sus dedos?
Benny hace un gesto que denota miedo total. No lo culpo. Si esta chica demente realmente nos amputara los dedos espero sea de un solo golpe y todos a la vez. Él simplemente apuña sus ojos con fuerzas y gira su rostro hacia otro lado. La chica, haciendo un poco de esfuerzo, levanta a Benny y de manera brusca lo deja en la misma posición que yo; sentado y ambos mirando hacia la puerta. Ella sonríe, da la media vuelta y con un caminado lleno de malicia se dispone a abrir los recipientes que hace unos momentos sacó de su mochila.
—Son unos imbéciles—advierte ella—tal y como Liam lo dijo. No les cortare los dedos, no pienso llenarme de sangre ni tampoco escuchar sus gritos. Si alguien va a hacer el trabajo sucio que lo haga el mal nacido de Liam.
Bien, esto ha sido algo inesperado. Ella simplemente estaba jugando con nosotros…o al menos eso espero. ¡Salvación para nuestros dedos! Benny deja escapar un suspiro de alivio y junto a él doy las gracias a Dios porque tendremos nuestras manos intactas. O al menos las mías…las de Benny están destrozadas.
—¿Piensan comer o no?—inquiere nuevamente a regañadientes.
—¿Qué me asegura que no nos darás algún veneno?—pregunto bastante negado. No confío aun en que esta chica no nos vaya a hacer daño realmente. ¡Nos podría dar laxante!
—Te equivocas de mierda, chico. Si alguien les va a dar veneno será su captor, no yo. Deberían comer algo. En especial tú, Benny, que ya llevas acá cinco días a base de agua. En cambio tú, Sasha, pensé que estabas muerto, ya llevabas dos días inconsciente. Sinceramente hubiese sido un estorbo menos preparar comida para ambos. Que babosada, en estos días ya nadie se muere de un buen golpe en la cabeza.
¡Cinco días! ¡Ha dicho cinco días! ¡Carajo! Ha pasado tanto tiempo desde que Benny está acá. Ya lo estará buscando la policía seguramente. Bueno, no lo culpo, en este cuarto en el que no se distingue si es de día o es de noche, la noción del tiempo se pierde totalmente. Espero y la investigación ya haya comenzado y nos saquen de acá lo más pronto posible. En cuanto a mi, dos días supongo que no es gran cosa para levantar sospechas. Unas horas antes de que alguien me intentara quebrar la cabeza con quien sabe que cosa, estuve hablando con mis padres, así que preocupación no existirá si no hasta la próxima llamada de ellos y que no conteste…algunos 3 días tal vez. Pero Karla…Karla estaba ahí conmigo. Espero esté bien. Un segundo… ¿Cómo carajos sabe esta chica mi nombre?
—¿Cómo sabes mi nombre?
—Eso es lo de menos. ¿Qué clase de secuestrador sería si no sé a quien demonios voy a secuestrar?
—Vamos, que tu lo has dicho antes. Tú simplemente eres la chica…de la comida—le comento con desdén—¿Qué tan peligrosa puedes ser?—«Estas jugando con fuego, Sasha. Puedes quemarte.» Esa vocecita en mi interior me dice que debería de cuidar lo que digo, pero no puedo detenerme. ¿Qué es lo que estoy buscando en ella exactamente?—Digo, pues, preparar comida no puede ser demasiado difícil.—le advierto.
La chica se da media vuelta y con el cuchillo en mano se acerca hasta donde mi. Levanta su puño. ¡Maldición! ¡Piensa enterrar ese cuchillo en mi estomago!
Ella deja ir con toda su fuerza el cuchillo empuñado. Cierro mis ojos y los apuño, esperando sentir el punzante y cortante dolor del afilado instrumento atravesando mis vísceras. Siento como el aire tras el oscilante cuchillo acaricia mi rostro al pasar junto a él y luego…un golpe sordo.
Nada.
No siento absolutamente nada.
Abro mis ojos lentamente, esperando ver el metal filoso incrustado en mi estomago, pero lejos de mi fallida predicción, está simplemente clavado con su punta en la silla de madera, entre mis piernas abiertas y con su filo mirando hacia mi entrepierna. Suspiro. Suspiro de alivio de saber que no me a trozado ningún pedazo de carne…o testículo, porque si esta chica no hubiese tenido cuidado de ver en donde demonios lo clavaba pudiera haberme dejado estéril.
—Cuida lo que dices, maldito idiota, puedo cortarte las nueces si me provocas. O peor aún, meterte esta cosa por el trasero, y créeme, si no conoces una cortada en el trasero, ahora mismo podría hacer que sientas tener una.
—¿Y que se siente exactamente?—pregunta Benny con curiosidad.
La chica lo mira y suelta una risotada ante tal pregunta. Sinceramente pienso que no es un buen momento para bromear, pero tal parece que Benny ya se acostumbró a esta maldita tensión y se ve capaz de soltar una broma como esta. Al final…ambos sabemos que nos torturaran ya sea por una cosa u otra.
—Pues…es como cuando tienes sexo anal—advierte ella aun con aquella risa tan socarrona. Quita el cuchillo de entre mis piernas y regresa a la mesa a seguir cortando comida—intenta que te metan un pene por el ano sin ningún lubricante más que saliva y luego cuéntame si puedes sentarte.
—O cagar—agrega Benny, lográndome sacar una risa que ahogo y trato de contener.
Ella simplemente lo mira con cara de “What the fuck” soltando otra carcajada. Tanta es su risa que coloca el cuchillo en la mesa y se sienta a reírse. Nosotros la miramos con cara de estúpidos ante tal reacción.
—¿Hablas en serio?—dice ella aun entra carcajadas, mirando a Benny.
Él solo se encoje de hombros y asiente—Siéntate en un mar de alfileres porque a tu madre se le olvidó recogerlos del sofá y luego hablamos—.
—Bien, bien, comprendo—se mofa la chica—ya dejémoslo así antes de que vomite de reír por sus estupideces. En fin ¿Piensan comer o no?
Esta vez soy yo quien se encoje de hombros y es Benny quien asiente con un sí. Mi estomago ruje. Si, necesito comer, de no ser así creo que luego me harán falta fuerzas para soportar lo que Liam piense hacernos.
Unos segundos después ella ha terminado de preparar las cosas y se acerca con su bandeja llena de alimentos. Se mira realmente demasiado bueno para darle de comer a dos chicos secuestrados. En la bandeja hay fruta, arroz, un poco de vegetales y frijoles que seguro son de los enlatados. No es que la comida esté mal, al contrario, está demasiado bien, cosa que me preocupa.
—¿Por qué nos das de comer, si sería mas fácil mejor dejarnos morir de hambre?
—Aun no conoces a Liam. Si te hará sufrir ten en cuenta que lo hará mientras tú estés vivo y en tus cinco sentidos para que tu sufrimiento sea peor.
La chica comienza a darnos bocados de comida con una cuchara y de la manera mas negada acepto su ofrecimiento. No tengo elección, si no lo hago moriré antes y será de hambre, cosa que no quiero.
—¿Va…a matarnos?
—¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?—rezonga ella con desdén—Por supuesto que si.
¡Mierda! No era exactamente lo que esperaba escuchar pero tampoco esperaba menos. Esta chica seguramente está tan loca como Liam.
Ella termina de darnos de comer, recoge las cosas y se queda sentada por un rato cerca de la mesa. Benny hace varios intentos fallidos por entablar conversación pero ella solo responde secamente a sus preguntas con respuestas demasiado cortas. No puedo dejar de pensar que conozco a esta chica, que la he visto en algún lugar, pero su antifaz me impide saber a ciencia cierta quien es exactamente. Me recuerda vagamente a…Cecile. Si, a Cecile, la chica de los senos grandes del instituto. Aun así, no puedo decir exactamente que es ella, aún hay algo que me hace dudar.
—¡Oye! ¡Tú, el chico de ojos azules!—masculla ella desde donde está sentada—¿Qué fue exactamente lo que le hiciste a Liam para que te vieras metido en esto?
—No mucho exactamente.
—Ese no es motivo para todo esto—comenta tomando un trozo de fruta de la que ha sobrado—Si vas a morir, supongo que tendrás una buena razón.
—Dímela entonces tú—le digo sin mucho entusiasmo—al final de cuentas ambos sabemos que esto es una estupidez.
—¿Ambos?—advierte, soltando una risotada—Estas solo en esto niño. Yo que carajos voy a saber por qué Liam te tiene aquí.
—¿Y entonces que demonios haces aquí?—inquiere Benny—Si no sabes los motivos, entonces deberías de alejarte del asunto cuanto puedas.
—Tú que sabes, baboso. Liam prometió que me dejaría unirme a ellos si le ayudaba en esto.
Así que la chica no sabe absolutamente nada del problema ocurrido hace unos años. Interesante. Esto en alguna medida es una ventaja para nosotros. O eso espero. Vamos Sasha, piensa, ¿Cómo puedo sacarle provecho a esto? Si ella no sabe nada al respecto, lo más probable es que aun no sepa muy bien de que es capaz Liam, y si no lo sabe, por lo tanto aun no cae en cuenta en lo que exactamente se mete. Cabe la posibilidad de que…
—Deberías de hacerle caso a Benny—le comento tratando de poner en marcha algo que recién se me ha venido a la mente—Por si no lo sabes, Liam puede ser tan traicionero, así como también un maldito mentiroso.
—¿A caso piensas que voy a creerte? Mi amado Liam sería incapaz.
—¿Mi amado? ¿A caso ustedes dos son…?
—¿Novios? ¡Pues claro! ¿De qué pene creías que hablaba cuando mencione lo del trasero?
—Bien, eso no necesitaba que me lo confirmaras—le digo sin mucho interés.
—Es la simple verdad—advierte ella encogiéndose de hombros—Yo lo amo, el me ama, y en fin…nos amamos. ¿Qué quieres que te diga?
—El miente…—masculla Benny.
—Él tiene razón—le digo refutándolo—Si él es capaz de hacernos esto, entonces será capaz de mucho mas, incluso de darte una estúpida mentira.
—¡Pruébamelo!—espeta ella furiosa.
Como demonios voy a probárselo. No es que tenga exactamente pruebas para decirle que le miente, ni tampoco se a ciencia cierta que él le miente. ¿Qué debería de decirle? Lo único que sé de Liam es que le encantaba salir a patinar el parque por las tardes y nada más. No conviví con ellos mucho tiempo como para darme cuenta de lo que hacían o de lo que no. Aunque podría mentirle, y decirle que Liam tiene... ¿Sífilis? ¡Nah! Es una mentira demasiado estúpida. Vamos Sasha, piensa en algo inteligente, en una mentira bien formulada, en algún cuento bien escrito…¡Carajo! No se me viene nada más a la cabeza que un estúpido yogurt de banana con fresas.
—Lo ves—continua ella—no tienes nada para probarme que Liam me miente, porque sabes tan bien como yo que él no lo hace.
—Posiblemente tengas razón—contrataca Benny—pero no creo que tú tengas una buena razón que demuestre que él te dice la verdad.
—El me ama, y eso es suficiente.
—Él nos odia—manifiesto.
—¡Exacto!—exclama ella poniéndose de pie—Mira que curioso es el mundo. Ambos estamos en lo correcto. El me ama, él los odia y va a matarlos. No sé que más verdad quieras tú para convencerte que Liam no me está mintiendo.
—¿A caso eres estúpida?—vocifera Benny—¿A caso no ves que todo esto está mal? Tendrías que estar loca para prestarte a hacer estas cosas. Solo mírate, tú, una chica que podría estar haciendo algo interesante en estos momentos está acá dándole de comer a dos chicos que morirán a causa de un novio demente.
—Cuida lo que dices, mocoso.
—¡Mocoso tu trasero, perra desgraciada!—espeta Benny.
Bien. Esto es nuevo. No sabía que Benny estuviese así de…molesto. Realmente suena bastante serio en cada palabra que pronuncia con sus labios. Solo espero y esta chica no se le ocurra perforarle el cuello con ese cuchillo o lo que le está diciendo será en vano.—¿En qué cabeza te cabe que Liam tiene derecho a matar a alguien?—continua él
—¡Liam es una buena persona!—exclama ella—Y si va a matarlos es porque le han causado mucho daño—
Benny suelta una risotada que lejos de sonar graciosa termina pareciendo lúgubre y demencial. No se si lo está actuando o qué, pero sea lo que sea le esta saliendo a la perfección, puedo notar que la chica esta incomodándose.
—En serio, creía que eras simplemente estúpida, pero la estupidez en cierta medida se puede quitar, en cambio a ti, supongo que es cretinismo el que traes en algún gen defectuoso. Lo siento, pero el cretinismo genético no tiene cura, y, pues…
¡Plafff! El sonido de una bofetada resuena en el pequeño cuarto haciendo eco en cada rincón. Benny, con su rostro girado ligeramente hacia su derecha, ha dejado de decirle cosas a la chica. Ella, furiosa, parada frente a él, con su mano aún levantada después de haberlo abofeteado, respira y exhala con rapidez. Parece estar realmente furiosa. Su boca fruncida demuestra que realmente desea estrujarle la cabeza al chico. Espero y se calme pronto, o Benny estará en serios problemas. Las marcas de la bofetada no tardan en aparecer en el rostro de tez blanca de mi amigo.
¡Un segundo! Ella está…sollozando. ¡Puedo escuchar pequeños sollozos! Ella se da la media vuelta y me mira fijamente por unos segundos. Levanta su puño y con fuerza deja ir un golpe seco y a quema ropa sobre mi estomago. Logra sacarme, al igual que Liam, el aire, haciéndome gemir y encogerme del dolor.
—¡Son unos malditos bastardos!—ladra, gritándonos—¡Ustedes no saben nada de mi o de Liam!¡¡Nada!!
La chica se da la vuelta y a grandes zancadas llega hasta la mesa, toma sus cosas y sale de la habitación cerrando tras ella la puerta de un solo golpe, dejándonos nuevamente en aquel silencio. No sé que debería de decirle a Benny. ¿Lo debería de felicitar por lo que le dijo? En serio, la chica tenia que entenderlo de alguna manera u otra, y por su reacción es posible que algo de lo que dijimos entro en su cabeza y dará vueltas en sus neuronas por unos momentos…o al menos eso espero.
Las luces de la habitación se apagan repentinamente y el silencio se vuelve más abrumador. Me pregunto qué sucederá ahora. Más bien, no quiero saber realmente lo qué va a suceder.
¡Un momento! Alguien se aproxima. Puedo escuchar nuevamente pasos acercarse. Las sombras bajo la ranura inferior de la puerta se mueven de un lado a otro, como si alguien caminase de izquierda a derecha. Un fuerte golpe resuena en la puerta, como si una piedra fuese tirada contra ella de manera brusca. Luego…hay silencio.
—¿Qué…estará sucediendo?—me pregunta Benny casi en un susurro.
—No lo sé—advierto—pero no creo que sea nada bueno.
El silencio continua durante unos minutos más. Las sombras que atraviesan la ranura de la puerta aun se mueven. Finalmente la perilla vuelve a crujir y la puerta se abre. La luz tenue de la entrada vuelve a ingresar a las penumbras de la habitación iluminando levemente nuestros rostros. Esta vez han entrado dos personas. Parecen ser dos chicos. Uno de ellos trae las manos atadas a su espalda. ¡Mierda! ¡A cuantos piensa matar este bastardo!
El chico de las manos atadas es empujado con violencia hacia donde nosotros, tropezando al dar unos cuantos pasos bruscos y cayendo de bruces. Un pequeño gemido de dolor se deja escuchar y luego…otra vez silencio. El otro chico sale del lugar sin decirnos nada y cierra la puerta, quedando otra vez todo en penumbras.
—¿Quién será?—pregunto inquisitivo.
Benny se dispone a patear el interruptor de las luces para ver de quien se trata pero estos no funcionan. Alguien seguramente controla esta habitación desde el exterior.
—Quien sea que seas—murmura Benny—¿Te encuentras bien?
No hay respuesta. Ni un solo gemido. ¿Estará muerto? Espero que no, pero su silencio comienza a preocuparme y darme en qué pensar.
—¿Sigues vivo?—inquiere él nuevamente.
Un gemido. Finalmente escuchamos un gemido. Gracias a Dios que sigue vivo.—¿Quiénes…quienes son ustedes?—inquiere con voz bastante débil.
Esa voz…esa voz tan familiar…esta voz tan familiar es de…
Las luces vuelven a encenderse de un solo golpe iluminando sin demorarse todo el cuarto. Por reflejo entrecierro mis ojos, pues la luz molesta mis pupilas, que poco a poco se vuelven a acostumbrar al brillo de la blanca iluminación. Ahí está él, tirado en el suelo, lastimado y con varios golpes en su rostro y en sus brazos.
No me equivoque…
Cori.
Continuará.
Ending:









Autor: Luis F. López Silva
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