Biblioteca de Alejandría

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domingo, octubre 21, 2012

Capítulo 28: Más que fotografías.

blue glasses
Pronto saldrá el sol. No falta mucho para que el crepúsculo de la mañana asome por las montañas. Mientras, yo sigo aquí, en mi habitación, mirando desde la ventana el exterior que yace semidormido. Los pájaros están más callados de lo normal, incluso Ave lo está, y la fría brisa de la mañana comienza a soplar como es costumbre. El mes de octubre ya se impuso en todo su esplendor, y las hojas de los árboles ya están cediendo su paso al invierno. Ahora todo es naranjas y amarillos, que caen hacia el suelo, meciéndose en el viento.
Cori está aquí, recostado en mis piernas, durmiendo. Ya hacen, al menos, 4 días que está durmiendo en mi casa, pero esta vez, es con el consentimiento de sus padres. Duerme tan tranquilamente que pareciera que no existe ningún problema.
Mientras, yo en mis adentros, me estoy viniendo a pedazos.
Hemos estado de esta manera estos últimos días, durmiendo bajo el mismo techo, hablando hasta el amanecer y sin detenernos a pensar en otra cosa que no sea nosotros hasta que alguno de los dos se queda dormido, cosa que el primero en serlo suele ser Cori. Para lo único que nos separamos es para alistarnos e irnos para el instituto. Cori dice que no planea separarse de mí y que cuanto más pueda va a demostrarme lo mucho me ama, más yo le digo que ya hace mucho que me lo ha demostrado, pero él siempre me contradice en ese aspecto, diciéndome que nunca será suficiente.
Una de nuestras tantas pláticas en estas últimas noches fue un tanto graciosa. Cori me comentaba que siendo a penas unos adolescentes, era extraño poder dormir en la misma habitación sin hacer absolutamente nada más que hablar.
—Te amo, y tu me amas—me dijo esa vez mientras estábamos en esta misma posición, yo recostado en la cama y él recostado en mi estomago, mientras ambos mirábamos por la ventana que está junto a mi cama—. Y curiosamente ni uno ni otro ha tenido la leve necesidad de tener sexo entre nosotros mismos.
—Ya te he dicho que no me atrae la idea de que me trastee otro chico.
—Ni a mí—me dijo riendo suavemente—. Esto solo me da a entender que lo más perfecto entre nosotros va mas allá de lo físico, Sasha.
—Eso supongo que está bien.
—¿Lo está?—inquirió con curiosidad, volteando a mirarme a los ojos.
—Bueno, supongo que sí. Amor no es sexo, ni sexo es necesariamente amor. Si voy a amar a alguien no voy a pensar que tengo que acostarme con ese alguien para demostrarle cuanto le quiero. Al menos eso pienso yo. Hay miles de maneras para decirle a alguien cuanto le amas, y supongo que hacer el amor con alguien solo es una de las tantas maneras, que hasta cierto punto, la han retorcido y ha pasado a ser en muchos casos simplemente sexo.
—Ya veo—me dice cori resoplando—. Diablos, eres bastante inteligente.
—Solo son conclusiones un poco tontas Cori.
—De ser tontas Sasha, hace tiempos que hubiera sucedido algo entre nosotros.
—Bueno, supongo que si. Aunque ya me confundí un poco. Entonces, si no ha pasado nada entre nosotros entonces quiere decir… ¿Qué no te amo ni me amas?
—No—advierte él con una sonrisa—Eso solo quiere decir que el amor que nos tenemos está lejos de ser como cualquier amor, más eso no significa que no sea perfecto, porque a mis ojos, esto es lo más perfecto que tengo en mi vida.
Esas palabras resonaron en mi cabeza haciendo un eco que hasta el momento no ha dejado de sonar. En ese instante tuve deseos de llorar, si, pero no de tristeza, sino de felicidad. Recuerdo que Cori me preguntó por qué me había sonrojado. Sentía mi cara tibia y, él, sosteniéndome la mirada con esos ojos verdes y su sonrisa tan prefecta, no me ayudaba en nada a calmarme. Solo me limité a contestarle que no sabía los motivos, pero la verdad de las cosas era que los motivos los conocía, el problema era traducirlos a palabras. Suele sucederme a menudo con Cori. Ese sentimiento tan extraño oprimiendo mi pecho que no puedo explicar, pero que me hace sentir la persona más afortunada en el mundo son de las pocas cosas que no me gusta dejar escapar.
—Sasha…—murmuró luego de haber estado en silencio por unos minutos.
—¿Sí?
—Tú… ¿Algunas vez has pensado en que hagamos…algo?
—¿A qué te refieres?
—Ya sabes, tener…sexo.
Bajé mi mirada en ese instante y pude notar la cara sonrojada de Cori. Él intentaba perder su mirada en la ventana pero sabía que se limitaba simplemente a esperar mi respuesta. Era realmente un momento incomodo, pero ahora que Cori lo mencionaba, a mi también ya me había entrado la curiosidad anteriormente en preguntárselo. No era algo que me hubiese gustado sacar a flote así por así, porque sabía en esos instantes que debía premeditar un sinfín de cosas, como por ejemplo si él lo había pensado con anterioridad.
—No me había puesto jamás a pensar en ello—le digo con un tono de voz que denotaba nerviosismo e incomodidad—. ¿Y tú?
—Tampoco…—murmuró suavemente—.
Y han sido así tantas conversaciones que han transcurrido entre Cori y yo. Hemos respondido tantas preguntas que en algún momento nos planteamos y no habían tenido respuesta, y sé que aun hay muchas cosas más que esclarecer y que no nos atrevemos a decirnos por evitarnos cualquier situación incomoda. Pero me he dado cuenta que seguimos siendo los mismos adolescentes de antes, y creo que seremos así por un largo tiempo más.
—…O más bien—continuó con ese tono de voz bastante suave, cubriendo con su brazo sus ojos—creo que no lo sé.
Otra vez sopla la brisa fría. Cori está despertando y el crepúsculo ha comenzado a asomar a lo lejos.
***
Hemos regresado al instituto luego de la semana de vacaciones de Octubre. Siempre tenemos esa semana libre debido a la celebración del festival de otoño, con la única desventaja es que para esa semana nos dejan tarea de todas maneras, y con tanto que ha pasado se me ha acumulado para el final y he tenido que hacerla dos días antes de regresar nuevamente a las clases monótonas del señor Donovan. Cori se ha visto en las mismas, al igual que Karla, pero Kathy por su parte ha sido responsable y al menos ella no ha tenido que quedarse despierta hasta altas horas de la noche terminándolas.
Como ya el clima está frío, estamos viniendo al instituto con ropa para invierno. Eso en parte ayuda a Cori a ocultar los moretes en su cuerpo y disimula bastante bien su condición. Como no es nada lindo salir a hacer deportes afuera con esta temperatura, tenemos educación física en el gimnasio que está tras los primeros edificios del lugar. Es bastante amplio la verdad, con un piso bastante pulcro, gradillas, una cancha pequeña de básquet que también suele hacer de cancha de voleibol y otras tantas de futbol. También posee las duchas y los cambiadores, en donde siempre no falta una broma u otra en la que esconden la ropa de los demás mientras se bañan.
Creo que por el momento, Cori no hará uso de ellas. Quitarse su suéter dejaría a la vista todas esas marcas, y, conociéndolo, no querría que nadie más se diera cuenta del asunto.
No sé cuando piensa decírselo a Karla, pero le he insistido muchas veces de que lo haga, porque él sabe tan bien como yo, que habrá un momento en el que ella se dé cuenta, y si pasa mucho tiempo para que ella lo sepa, puede que se moleste. Karla posee muchas cualidades buenas, y entre ellas está la de preocuparse por los demás y tenerles mucho cuidado, y tratándose de nosotros, mucho más cuidado aún. A parte de eso, ella es bastante intuitiva, y se dará cuenta tarde o temprano de lo que está sucediendo y no dudará en molestarse porque se lo hemos ocultado. Y tendrá toda la razón de enojarse, al final, entre Karla, Cori y yo, no tenemos el derecho de ser individuales, sino, un grupo unido. Es una de las tantas cosas que funcionan así entre nosotros y de las cuales aceptamos. Siempre ha sido así, y es algo que no hemos querido jamás cambiar porque sabemos que el día que lo intentemos, entonces no va a funcionar para nada. Somos una familia, y nos mantenemos y mantendremos como tales.
Le he dicho a Cori muchas veces que si no se lo die él, se lo diré yo, pero el ataja mi sugerente decisión con que aun no es el momento de que ella lo sepa. No sé que está esperando él, no sé que es lo que entiende él por momento justo, pero a mi ver, solo está esperando que las cosas puedan agravarse y poder decírselo. Pero entonces será peor.
La clase educación física ha finalizado hace unos quince minutos y aun quedan quince más de rato libre. Nuestros compañeros y compañeras de salón se han puesto a jugar en un partido de futbol para pasar el rato. Seguro que se pondrá bueno. Cori y Karla no han decidido jugar y se han quedado conmigo sentados en las gradas a mirar como transcurre el juego. Por su parte, Kathy, encabeza el equipo de las chicas, y como Cori no está jugando ha sido Nixon quien lo supla.
Nixon saluda a Karla desde la cancha; ella le sonríe y le saluda también. Me pregunto que habrá sucedido entre ellos al final. No sé si Nixon le habrá declarado sus sentimientos a Karla y no sé si ella los habrá aceptado.
—¿Al fina, qué ha pasado?—le pregunta Cori a Karla.
—¿Respecto a qué?
—Venga, no nos lo quieras ocultar—le digo con desdén—. Con Nixon. ¿Están saliendo o no?
—Un segundo… ¿Ustedes ya lo sabían?—nos dice ella perpleja.
—¿Respecto a qué?—le responde Cori con otra pregunta—. ¿Sobre si salías con Nixon o sobre lo que sucedió en el festival de otoño?
—¡Son unos salvajes!—nos dice ella a modo de broma—. ¡Así que lo supieron todo este tiempo!
—Karla, Karla—le digo tratando de contener una carcajada—. Somos hombres y tú nuestra mejor amiga. ¿A caso crees que no lo notaríamos?
—A parte, se nota a kilómetros que el chico está de lo más interesado en ti—advierte Cori, con su mirada fija en el balón que pasa de un jugador a otro.
—¿Por qué no me lo dijeron? Así hubiesen sido mas sencillas muchas cosas—nos dice ella que tampoco despega su mirada de la pelota.
—Si te lo hubiese dicho, entonces las cosas posiblemente hubiesen sido distintas—le digo resoplando porque los chicos han estado a un pelo de anotar un gol. ¡Diablos, las chicas son bastante buenas!—. En fin, no evadas el tema ¿Sales con Nixon o no?
—¡Maldición Josh!—grita Cori molesto porque los chicos han perdido la anotación—. Tienes a Nixon a tu otro costado, ponle un poco de más atención—le aconseja él con un tono firme pero sin llegar a sonar molesto.
—Lo siento—grita Josh desde la cancha—. Tendré más cuidado.
Parece que las cosas no cambiaran. Cori sigue y seguirá siendo el capitán del equipo de futbol y bajo su liderazgo todos funcionan como deben. Ha de hacerlo bastante bien, porque hasta el momento nadie se ha quejado, a parte, todos le tienen bastante aprecio.
—Aun no le he dado una respuesta—nos dice ella—.
Karla ha traído su cámara instantánea consigo y ha comenzado a sacar fotos. Primero toma fotografías del partido. Ha sacado una cuantas de Kathy, Jennel y Nixon que corren de un lado a otro en busca del balón.
Luego voltea hacia donde nosotros y se dispone a sacarnos una fotografía. Cori y yo nos ponemos juntos, sonriendo y haciendo la V de victoria con los dedos. “Clic” “Bisssss” y la fotografía ha salido por la ranura de la cámara. La abanica por unos momentos y ya estamos plasmados en una imagen.
Karla es bastante buena haciendo esto.
—Vamos, ¿Pero por qué?—le inquiere Cori—. Nixon es un buen chico—El hace una breve pausa y luego voltea a vernos. Me dirige una mirada seria y luego voltea hacia donde Karla y la observa por unos segundos—. Bien, no es lo suficientemente bueno, nadie lo es para mí si se trata de ti. Pero ha sido aprobado por nosotros así que eso debería de bastar.
Entonces Cori pensaba lo mismo que yo. De la misma manera en la que cuido de Karla, de la misma manera lo hace él. Karla se ha sonrojado y voltea a verme con cierta timidez.
—¿Tú también piensas lo mismo?—me dice ella con la cara ruborizada.
Me encojo de hombros y asiento.
—Cori tiene razón—le digo dándole unas palmadas en los hombros—. Nadie será lo suficientemente bueno para ti, no para nosotros.
Ella se queda callada por unos segundos, se ha sonrojado tanto que pareciera que tiene fiebre.
—¡Chicos!—exclama apenada, cubriéndose la cara con ambas manos—¡Van a hacerme llorar!
—Venga, no llores—le dice Cori poniéndose de pie y sentándose al otro costado de Karla. Ahora ella ha quedado en medio de ambos—. Solo ten en cuenta que nos importas demasiado, es por eso que te decimos esto.
—Ya me hicieron sentir importante—dice ella aun sonrojada.
Cori coge la cámara de las manos de Karla e instintivamente sabemos que va a hacer, así que Karla se pone frente a mí, dándome la espalda mientras yo la abrazo por detrás pasando mis brazos sobre sus hombros y acomodando mi cabeza en su hombro. Ahora nuestros rostros han quedado uno junto al otro. Otra vez la V de victoria y una sonrisa. “Clic” “Bisssss
—Por si no te has dado cuenta, si eres importante. No sé que carajos es lo que no te queda claro—le dice él abanicando la instantánea.
Otra fotografía en donde Karla y yo sonreímos hasta más no poder.
Cojo la cámara de las manos de Cori y ellos proceden a lo mismo. Se preparan para una fotografía. Pareciera que estamos sincronizados en esto y que lo hemos planeado con anterioridad, pero la verdad es que tanto tiempo juntos solo nos hace pensar de la misma manera.
—Además—le digo a Karla mientras los enfoco a ambos—si tú estas bien, nosotros estamos bien, y lo sabes.
Clic” “Bisssss” otra instantánea que luego de ser abanicada ha resultado en una hermosa fotografía de Cori y Karla juntos. Luego Karla las escanea en su casa y saca una copia tanto para mi como para Cori. Tengo innumerables fotografías de este tipo que guardo cuidadosamente para que no se vayan a estropear.
Karla deja escapar un “Awwwn” seguido de un abrazo grupal que me resulta bastante enternecedor. Llegados a este punto puedo decir que momentos como este, a pesar de ser tan efímeros en el tiempo, logran hacer una marca perdurable en todos nosotros. Espero y se mantengan así, espero y nada cambie…espero y Cori mejore.
El partido de futbol ha terminado. Las chicas han ganado esta vez y, los chicos por su parte, se han llevado una vergonzosa derrota con cuatro goles que les anotaron. Cori se ha puesto a regañarles pero seguido de su sermón van palabras alentadoras al esfuerzo en equipo. Es increíble como les motiva al respecto, solo me recuerda a cuando me regaña a mí.
Bien, es distinto, lo acepto, cuando Cori me sermonea, luego del regaño, va la frase Te amo.
—Son unos flojos—me dice mientras regresa hacia nosotros, luego de sermonear a los chicos—. Por eso han perdido.
—Vamos, no seas tan duro con ellos—le dice Kathy que ha asomado por el otro costado—. Somos mejores que ellos y ya.
Cori se sienta al lado de Karla nuevamente y dejándose caer como un costal de papas, resopla con resignación.
—No me satisface tu afirmación—le dice el con tono graciosamente serio—. Somos mejores que cualquier otro equipo.
—En tus sueños, tesoro—le remata Kathy—. En tus sueños.
Kathy coge la cámara de mis manos e instintivamente nos ponemos a posar para la foto. Cori a la derecha de Karla y yo a su izquierda. “Clic” “Bisssss” Otra instantánea más, que una vez está lista nos muestra a Cori y yo, besándole las mejillas a Karla que demuestra una gran sonrisa. Bien, quiero una copia en grande de esta fotografía.
—Debo ir a cambiarme—advierte Kathy, pasándole la cámara a Karla—. Recuerden que André no vendrá por nosotros ahora. Dijo que al auto se le habían arruinado los frenos.
—¡Scheiße!—maldice Cori en alemán.
—¿Has…hablado en alemán?—inquiere Karla bastante sorprendida.
—Por supuesto que sí.
—¿Lo has buscado en el traductor de Google, cierto?—le digo a modo de broma.
Cori me mira fijamente, serio, durante un rato y en un silencio que pareciera que va a ser eterno, pero gracias a una risa que él no ha podido contener, logra arrancarnos una carcajada.
—Ok, ok, si, ha sido gracias a mi buen amigo Google—masculla entre risas—. El punto es que realmente me retrasaré con algunas cosas hoy si André no viene con el auto.
—¿A sí?—le digo con curiosidad—.
—Si, mi madre quiere que le acompañe a hacer unas cuantas cosas a la ciudad.
—Deberías de irte mas temprano—le sugiere Karla—. Igual, la clase de química de la última hora está suspendida.
—¿Lo está?—interroga Cori con cierto brillo en sus ojos. Seguramente es algo importante lo que tendrá que hacer con su madre.
—Si. El señor Turner se intoxico con benceno ¿Lo recuerdas?
—Es cierto—digo con preocupación—.
Ya hacen dos días que el señor Turner, nuestro maestro de química, se intoxico con un compuesto llamado benceno. El pobre estaba intentando bajar un frasco con benceno de una repisa, pero tal parecía que el frasco estaba mal tapado. Cuando creyó haberlo alcanzado algo salió mal y se le vino todo el benceno encima. Se quemó la piel y se intoxicó. Algunos dicen que incluso se le estaba cayendo el cabello, no lo sé, no lo he visto en realidad. Pobre, espero y mejore pronto.
—Con lo amable que es él—comenta Cori, haciendo una mueca que denota cierta lastima—. Ojalá y pueda regresar para la otra semana.
—Ojalá—reafirma Karla—. Si no lo hace, se tendrá que extender el curso por unos días más.
—Que flojera—les digo con desdén, esperando sinceramente que las palabras de Karla no se cumplan. Aunque hasta cierto punto, seguir unos días más aquí no estaría mal.
—En fin—exclama Cori—. Creo que tendré que irme mas temprano ahora, de no ser así no saldría a tiempo. ¿Podrían cubrirme esta vez con el aseo?—nos dice juntando sus manos a modo de imploración.
—No te preocupes—le contesta Karla—. Nosotros nos ocupamos de eso.
La clase de educación física finaliza y todos regresamos a nuestro salón. Como hoy es día en el que nos toca asear a nosotros el salón, de igual manera, tendríamos que quedarnos aunque la clase de química no la vayamos a recibir. Siempre somos los últimos en irnos de acá, ya sea por una razón u otra. Si no es porque nos quedamos tonteando en la terraza del instituto, es porque nos toca asear o porque nos ponemos a escuchar las historias de Kiwi, el conserje, que siempre tiene cosas interesantes para decirnos.
La otra vez nos contaba de un aparatoso accidente que tuvo con un zorrillo cuando era un chico. Dijo que ese día andaba jugando afuera de su casa cuando de repente el zorrillo cruzó su patio. Lo siguió hasta que lo atrapó, pero lo que no tenía en cuenta era que el pequeño animal poseía sus mecanismos de defensa. Y como siempre digo, es mejor tener la boca cerrada en determinados momentos, así no sucederán cosas no deseadas. Pero tal parecía que Kiwi no conocía de esta idea, así que cuando gritó por su victoria que había atrapado al dichoso zorrillo, este le orino, inundándole la boca de pestilentes orines.
Si, fue uno de los accidentes menos graciosos que le pudieron haber ocurrido. ¡Diablos! ¿Quién querría tragar pipí de zorrillo? Solo de imaginarme todo lo que tuvo que vomitar y cuanta pasta de dientes tuvo que usar para quitar el mal sabor me provoca nauseas.
Las clases transcurren como siempre. Aburridas y sin mucho que pueda llamar mi atención. La única que me provoca cosquillas es la de literatura. Es bastante interesante la verdad, siempre leyendo, siempre escribiendo ensayos, siempre revisando textos… y además, esto me recuerda porqué a Cori le encanta leer. Curiosamente su materia favorita es deportes, no literatura. Que ironía.
Al final, Cori ha tenido que irse antes. Dijo que en cuanto pudiera me iba a llamar. Verán ustedes que Cori pasa bastante tiempo conmigo, es genial, pero temo que le esté quitando su propio espacio. Se lo he preguntado varias veces pero él dice que prefiere pasarla conmigo a pasarla solo o con alguien más.
Karla y Kathy se han quedado conmigo para hacer el aseo. Antes solo nos tocaba a Cori, Karla y yo, pero con la llegada de Kathy, Jennel y Nixon las cosas se han reacomodado. Ahora somos más quienes hacemos la limpieza.
—¿Les parece si me encargo con Nixon y Jennel de el club de lectura?—sugiere Kathy.
—Olvidaba que teníamos que asear allí—comenta Jennel con aplomo.
Como es costumbre, tenemos que dejar aseado el aula que nos asignan a cada club también. Ustedes se preguntarán ¿Es un club de literatura o de lectura? Ya lo he mencionado unas cuantas veces de las dos formas, pero existe una explicación lógica. El nombre completo del club es Club de Literatura y Lectura. Son ambas cosas. Nos dedicamos a leer y a escribir, y dichas actividades las tenemos que presentar ante el consejo del instituto para que el club pueda seguir subsistiendo. Gracias a que nuestros amigos alemanes y Kathy se nos han unido también, nos han asignado un presupuesto más alto para nuestras actividades. De esta manera para la feria de logros, en donde todos los clubes presentan alguna actividad relevante que represente lo que hacen, nosotros podremos publicar nuestro propio recopilatorio de historias cortas. Como el dinero es suficiente, nos ajustara para las copias necesarias que se podrán distribuir gratuitamente. Ya tenemos la primera historia corta. Cori y Karla, al igual que Kathy, Jennel y Nixon, han decidido que un pequeño relato que escribí para la clase de literatura hace un mes más o menos, titulado “Octubre” encabece el recopilatorio. Me da un poco de vergüenza mostrarlo la verdad, cuando solo tenía planeado que la profesora de literatura lo leyera, pero no creo que repercuta tanto en mi vida. Aparte de ello, Khana y su chantaje al director nos dan más dinero del que necesitamos para hacer posible nuestra realidad. Es cruelmente necesario. Rio de solo recordarlo.
—Me parece excelente—contesta Karla.
—¿Segura que no quieres quedarte tu con Nixon acá?—le pregunto, susurrándole al oído—. Yo podría ir allá.
—Está bien, no te preocupes.
—Bien—asiente Kathy, retirándose con Nixon y Jennel del salón—.
Karla y yo quedamos solos en aquel amplio lugar. Tenemos que mover mesas de trabajo, pupitres, limpiar el pizarrón, ordenar los libros de la estantería, barrer y luego pasar el trapeador. ¡Carajo! Es bastante trabajo. Cori me deberá unas cuantas crepas por esto… o tal vez no. Bueno, es Cori de quien estoy hablando. Me da más de lo que necesito.
Sin embargo, eso no me quita la preocupación de su estado de salud. Cori ya está en tratamiento de quimioterapia, y tarde o temprano no podrá ocultarlo más. A parte de ello, no me he atrevido a preguntarle desde cuando está así, desde hace cuanto está en tratamiento, ni qué le han dicho los médicos. Temo darme cuenta de algo que pueda resultarme más doloroso de lo que ya es. Soy una persona débil, lo sé, y seguramente Cori lo sabe, pero trato cada día de superar esa debilidad porque sé que Cori lo necesita, Karla lo necesita, todas las personas a las que amo lo necesitan, y si no estoy ahí para ser fuerte cuando se necesite, temo que ellos se puedan venir abajo. Es mil veces preferible que me derrumbe yo, a verlos a ellos hundirse en un lugar en el que la mayoría de las veces suelo estar.
—Oye, Sasha—murmura Karla, que ya ha comenzado a barrer—. Tú… ¿Tú que piensas de Nixon?
—Me parece un buen chico. A parte de ello es bastante inteligente y de buen parecer.
—Eso lo sé. A lo que me refiero…es si crees que estaría bien que aceptase salir con él.
—¡Ah! Era eso. Pues… no lo sé. ¿Qué te ha dicho él?
—El día del festival Nixon me dijo lo que sentía por mí. Y por como me lo dijo parece bastante interesado. Fue de lo más dulce conmigo y siempre trata la manera de hacerme sonreír. Es bastante atento y siempre logra sacar tiempo de no sé donde para hablar conmigo.
—Si es así como tú dices, no veo el problema para aceptar salir con él.
—Es solo que no lo sé. Siento que…
—Vamos, Karla—le contradigo—¿O acaso vas a decirme que hay alguien más a parte de Nixon?
—No lo sé.
—¿No lo sabes o te lo estas negando?
—Posiblemente solo esté mitigando el asunto hasta que sea el momento indicado—advierte ella suspirando.
—¡Genial! Ahora tú—le rezongo—. Cori me sale con lo mismo.
—¿Cori?—inquiere ella.
¡Mierda! Creo que metí la pata. Ahora con qué le voy a salir. No puedo decirle de la enfermedad de Cori. No aún, no si Cori no me da la cabida para hacerlo. Pero… ¿Por qué debería de esperar? Al final, Karla tiene todo el derecho de saberlo.
—No…es nada—mascullo, tomando el trapeador para disponerme a trapear.
Noto como Karla me observa, absorta en sus pensamientos. No sé si piensa en Nixon o en lo que dije de Cori. Espero y sea lo primero. La verdad no quiero ser yo el que de malas noticias, pero tampoco quiero ser quien se lo haya ocultado. Ya no sé que demonios hacer.
—Sasha…—murmura a mis espaldas.
Me doy la media vuelta y puedo notar que ella está parada a al menos medio metro de mí. Sus puños están cerrados, con fuerza y sus hombros están caídos.
La miro unos segundos a los ojos, y descubro cierto vacío en ellos, y hay algo más, algo más que no puedo descifrar de qué se trata.
Plafff” Una bofetada resuena en el salón. Mi rostro, que ha volteado hacia mi costado derecho, yace con la mejilla entumecida y roja por el golpe. Esto…no está bien.
Karla…
—Por favor…— me dice entre sollozos—. Deja de ocultarme lo que le está sucediendo a Cori.
Las lágrimas han comenzado a bajar por sus mejillas.
…Karla ya se ha dado cuenta.
Lunes 18 de Octubre de 2010
Posiblemente sea hora de que de una vez por todas, afrontemos juntos esto, como debió de ser desde un principio.
Sasha
Ending:






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